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La 1ra de 3 sesiones con el cineasta. Realizadas entre el 26/02 y 11/03 de 2020.

El cine parece ser un arte que es muy costoso de hacer; en el que hay un enfrentamiento entre el cine como arte y el cine como industria. ¿Dónde encuentra usted equilibrio entre esos dos elementos?

Ciertamente existe la apreciación de que el cine es un arte muy costoso, esto ocurre porque el cine es el séptimo arte y viene siendo la suma de las seis (6) artes que existieron antes que él.

Entonces, eso lógicamente lleva a creerlo, sin embargo, el cine se puede hacer incluso con muy pocos recursos. Algunos directores connotados que han hecho películas mil millonarias –en producción, en asistentes, en recaudación, etc.– las primeras películas que hicieron fueron muy modestas. Lo que hace que el cine sea espectáculo, es el 8vo arte –así lo llama el maestro Rodolfo Izaguirre, quién fue director de la Cinemateca Nacional en Venezuela; él dice que el 8vo arte es la forma que se creó para hacer dinero a través del 7mo arte–… Hoy por ejemplo voy a mostrar la película Breve Encuentro, que está basada en una comedia de un solo acto de Noel Coward, David Lean toma y la reescribe junto con el propio Coward, y la plantean como largometraje; donde quizás lo más costoso fue la preparación de unos 2 o 3 decorados planteados como se hace en el teatro, y que serían muy bien utilizados dentro de la película, con una naturalidad impresionante; todo el peso visual en esta película se muestra con los personajes protagónicos sentados en un restaurante, o caminando por alguna calle, o sentados en una estación de trenes; algunas de las cosas que hace más costosas a ciertas películas son los efectos especiales, aquello de tratar que la gente crea cosas que no están allí… Para hacer un cine que aproveche a todos los grupos de edad, tienes que llamar la atención sobre detalles visuales o auditivos que de repente en un cine más intimista o de autor son menos evidentes… Lean, es uno de esos directores al que nunca le fue reconocido suficientemente su trabajo como autor cinematográfico por las películas que hizo en su natal Inglaterra; cuando se fue a Hollywood e hizo Lawrence of Arabia, Doctor Zhivago, Pasaje a la India, la Hija de Ryan, ¡puras películas épicas! ¡Con 2000 actores, 7000 explosiones, aviones que se estrellaban! O sea (risas), tú podías decir «¿de dónde salió todo eso? (Risas)… Igualmente en estas películas el aprovecha suficientemente la parte interna de los personajes, sin embargo, a él se le ha reconocido más por todas estas películas hollywoodenses que por las que hizo en sus inicios y que estaban más apegadas al teatro (volviendo a aquello de que el cine es la suma de todas las artes); lo que hizo de alguna forma, que terminara siendo un coleccionista de Óscars. Yo lo prefiero como ese que mostraba esas historias más íntimas; –y no es que Doctor Zhivago no es una gran historia– pero el cineasta –el autor– tiene esa capacidad de moverse con pocos y grandes recursos; porque lo que privará siempre para él será la historia; lo que va a contar; independientemente de lo que suceda alrededor de esa historia; como ocurre con este llamado 8vo arte.

breve encuentro
Breve Encuentro (1945), de David Lean

¿Considera que eso es lo que hace a un buen cineasta?

¡Claro, definitivamente! Es que fíjate: DuelReto a Muerte– es la primera película que hizo Steven Spielberg, tenía 23 o 24 años; y la película trata de –imagínate la historia–: un tipo manejando su carro en una carretera solitaria, atravesando algún lugar de E.E.U.U., y de repente, ve por el retrovisor que un camión muy grande se va acercando –lo que siempre verá el espectador en ese retrovisor es la trompa del camión pero no a quién va conduciendo–, que se acerca peligrosamente, el tipo acelera y lo esquiva; busca apartarse; pero el camión lo que quiere es sacarlo de la carretera; y comienza así una persecución de este camión al vehículo y a su conductor durante hora y media.

¡Y esa es la película!

¡Esa es la película! Lo que el tipo siente, cómo trata de escapar de aquello, cómo hace para que no lo atropellen; ¿dónde están allí los efectos especiales?, ¿dónde está E.T., ¿dónde están las naves espaciales de Encuentros Cercanos de Tercer Tipo? No hay (risas)… Porque lo que interesa es la historia; Spielberg, es un gran autor. ¿Qué es lo que tiene que hacer un gran autor? Tiene que crear todo tipo de películas; porque tampoco puedes hacer sólo Reto a Muerte; tienes que hacer La Lista de Schindler, tiene que hacer E.T…. eso es lo que hace al cine maravilloso. Tanto el de quienes te lo cuentan espectacularmente como el de quienes te lo cuentan de la manera más sencilla… Y ojo, no necesariamente con menos recursos; porque los recursos los tiene uno. Los tiene el pintor, los tiene el actor, el guionista, el fotógrafo, todos, en esa gran orquesta de voluntades; a disposición de ese creador –el director de esa gran orquesta– quien lleva adelante la historia… Uno tiene que ceñirse y ser fiel a la historia que quiere contar… Por eso es que el cine es una manera extraordinaria de mirar una obra, escuchar un concierto, leer un buen libro, estudiar y analizar una buena pintura o escultura; y, además, ser llevado de la mano a lo largo de épocas, de momentos, de lugares y de sensaciones para finalmente, contarte una historia que llevarás muy dentro de ti, y que querrás compartir. Eso es el cine.

reto a la muerte
Duel (1971), de Steven Spielberg

 

Creo que fue Charlie Chaplin quién escribió una vez que ‘el cine era el arte perfecto del siglo XX; pues era el único que se ajustaba al dinamismo de los tiempos modernos’; y, por ejemplo, los mismos autores de calidad que vemos ahora –como Scorsese y Kubrick– tienen mucho de eso de juntar ‘varias artes’ en un solo film.

Fíjate que yo enseñé aquí una película (en estas Tardes Hesperia de Cine Clásico) de otro director inglés –son cuatro (4) los directores ingleses que hicieron el paso a Hollywood y fueron muy exitosos; Michael Powell, Alfred Hitchcock, David Lean y Carol Reed –. Yo exhibí aquí una película de Carol Reed, que se llama El Tercer Hombre –por cierto, uno de los protagonistas es Orson Welles–. Allí [en esa película], está la suma de toda una serie de elementos de los que conversamos del autor, donde ves: una gran historia; muy bien contada, muy bien actuada, muy bien desarrollada; una ciudad devastada por la guerra; unos planos alucinantes, que son una maravilla; quedando como película de culto, como un clásico del cine… Quizás las grandes masas no la conocen. Está clarísima y se entiende muy bien; pero de alguna manera sucede eso de Chaplin… Hay películas que uno tiene que disponerse a disfrutarlas completas. Como cuando vas a una sala de teatro o a un concierto y sabes que hay una serie de normas que tienes que compartir… Es una película que más que para verla, es para sentirla… Y toda esa gente que has nombrado –Chaplin, Scorsese, todos ellos– tenían eso.

el tercer hombre
The Third Man (1949), de Carol Reed

Tenían esa capacidad

¡Claro! Porque tú vas a estar…, dos o tres horas a disposición mía. Son mis sueños, mis visiones, mis creencias; son mis amores, mis desamores, mis frustraciones, mis complejos ¡Y yo los voy a compartir contigo!… Y cuando digo míos, es porque yo director soy un autor, y tomo la anécdota o el motivo del autor original –escritor, pintor, musico– y la vuelco incorporándola en una historia que voy a amalgamar para entregar una nueva visión –la mía– al público… No para imponerla, sino para decirte como yo la percibo, como la siento, y así es como la quiero compartir contigo…

Entonces el cine es un tema colectivo. Independientemente de que el director no esté allí, que los protagonistas no estén allí; esos son tus panas. Tú sufres con ellos, te ríes con ellos, haces el esfuerzo para que les salga bien todo… Ese compartir, que existe en una sala de cine, es mágico… Para mí, no hay cosa más hermosa que entrar a una sala de cine cuando está sola, cuando está la pantalla en blanco, y todavía no está sucediendo la magia. Para mí es un ritual, de ‘entrar –si la sala está oscura mejor–, ver la sala vacía, la pantalla, respirar (inspirar)’ y pensar «wao, la cantidad de vidas que se han tocado con lo que aquí se ha visto y oído», y las que faltan… Porque el cine tiene apenas 125 años, y ahora es que le queda mucho rato… a algunos la docencia nos ha llamado, como en mi caso que he sido profesor de cine; lo que permite poder inspirar a otros tantos más a que también hagan cine, es la posibilidad de ir dejando para la posteridad historias; que si bien es cierto, un incendio, una mala preservación, pudieran dañar; siempre va a haber alguien que conserve aunque sea un fotograma, una página de un guion o un póster; para lograr hacer que nos juntemos todos de nuevo y entre varios siempre reconstruyamos el cine…

la noche americana
La nuit américaine (1973), de François Truffaut

(Se nos acerca una señora con un vestido negro, y saluda al profesor. Se retira cordialmente y reanudamos la convversación)

Ella es Carmen Rosa; violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Carabobo. Es una maestra. Ella y su esposo, que también es músico, son cubanos; se vinieron hace bastantes años siendo grandes músicos allá en Cuba, miembros de sinfónicas y de escuelas en la isla… Cerca de 30 años tienen ya aquí… Son parte de nuestra sinfónica; y Carmen Rosa ha enseñado a cualquier cantidad de niños, chicos y gente que le reconoce su calidad y entrega.

En cualquier momento sabes que se están haciendo los conciertos, son gratuitos y es en la misma sala dónde hacemos las funciones de cine.

¿Ah sí?

Sí. Te imaginarás ahora la magia que hay en esa sala (risas), con todo lo que allí se hace, tanto visual como auditivo, sumado a la energía que la gente va dejando en cada función –sus emociones…, todo eso es mágico (risas)… De verdad que es un espacio muy querido. Desafortunadamente sólo tengo oportunidad de venir seguro los días miércoles. A veces vengo los domingos; pero es el miércoles el día en que de alguna manera entrego mi ánimo, mi amor por el cine, logrando que quienes asistan puedan soñar con esas vidas e historias de otras personas, permitiéndoles a cada uno poder vivir las propias de una mejor manera…

Para mí los miércoles representan, desde siempre, la fecha en que se estrenaban las nuevas películas… Yo fui proyeccionista en varios cines aquí en Valencia –trabajé en el Cinema Alfa, en Cine Car, en el Cine Imperio; en el Auto cinema el Trigal, en los Cines La Viña I y II, en uno de los Cines HS; y en el Cine Patio Trigal–. Allí tuve la oportunidad [en Cine Patio Trigal] de participar además en las conversaciones que lograron que la Universidad de Carabobo adquiriera esa sala de cine –que es la única sala de cine que funciona en Valencia actualmente–. Aquí los cines que existen están en Naguanagua y en San Diego, pero en Valencia sólo está Patio Trigal… Es impensable que la capital del Estado Carabobo tenga sólo una sala de cine (algunos días la asistencia es de apenas 4 o 5 personas. Eso da dolor)… Pero bueno, aquí estamos contando con 250 a 300 personas por función. Cosa que nos alegra mucho y nos entusiasma, porque sabemos que de alguna manera estamos cumpliendo con la función de compartir y difundir arte… Por eso estamos agradecidos con la Directiva del Hotel Hesperia y de su Comisión de Cultura que nos permiten que cada miércoles compartamos con la gente un poco de esto que nos apasiona y queremos tanto. Y que en mi caso particular me acompaña desde que tengo 8 años de edad…

¿Recuerda cuál fue la primera película que vio?

(Risas) No sé cuál fue la primera que vi. Pero recuerdo que la primera que vi que “me batuqueó”; quizás porque no entendí nada (risas) –yo siempre bromeo con mis estudiantes de que la vi como a los 9 años y no entendí nada, luego la volví a ver como a los 17 años y seguía sin entenderla, incluso la vi la semana pasada y nada… – no me interesaba la música académica hasta ese momento, fue a partir de esa película que me empezó a interesar y mucho. Fue ese cine y sobre todo esa capacidad de contar y hacerte sentir, todo en un mismo momento; lo que recibí al ver 2001: Odisea del Espacio de Stanley Kubrick. Un espectáculo visual y auditivo impresionante. No puede haber gente que aún no conozca 2001… –y si la hay, tienen que ir esta misma tarde corriendo a verla– (risas)…

2001: A Space Odissey (1968), de Stanley Kubrick

Antes los cines exhibían cada día una película diferente, por lo que de lunes a domingo podías ver siete películas distintas; y yo hubo una época que iba todos los días al cine.

¿No existía esto de la cartelera?

No, no… Hubo un tiempo de hecho; cuando estuve estudiando en Caracas mis cursos de camarógrafo de televisión, de escritura de guion, etc.; en que debía esperar un tiempo entre clase y clase, y me iba al cine que ofrecía funciones de cine continuado. Arrancaban a eso de las de 10 de la mañana y terminaban a las 11 de la noche la misma película, entre cada función, pasaban unos 5 a 10 minutos para darle vuelta a los rollos, y empezar otra vez la proyección; como a veces yo tenía que esperar de 4 a 5 horas para entrar a alguna de estas clases, lo hacía con aire acondicionado, cómodamente sentado, a veces dormía un rato; y veía la película… Hay gente que dice «si la película ya comenzó entonces la veré otro día» yo no tengo ese problema, yo puedo llegar en el momento que sea a la función y verla varias veces sin problema, tampoco tengo problemas con que me cuentes el final… No me enrollo con los spoilers ni nada de eso (risas)… Pero la verdad es que las veía a cualquier hora y hasta 2 o 3 veces el mismo día.

¿Y usted estudió cine en Caracas?

No, Yo estudié cine como cine, con un curso por correspondencia del California Aircraft Institute, con sede en la ciudad de Los Ángeles en USA. Eran un par de libracos producto de la compilación de folletos y fascículos que me llegaban mensualmente, con exámenes y todo –mi abuela me patrocinó dicha formación–… Después hice cursos cortos; aquí en Venezuela no había Escuelas de cine. Ahora si las hay, una pública, la Escuela Nacional de Medios Audiovisuales (ENMA) en la ciudad de Mérida, y que nosotros los cineastas luchamos mucho para que fuera una realidad, una privada, la Escuela Nacional de Cine con sede en Bolívar Films, así como ESCINETV que es la escuela de cine y televisión de María Cristina Capriles…; aparte de estos libros que atesoro mucho y los cursos que hice; hice películas, estuve con muchos cineastas, ayudé en la producción de algunas películas. El cine gracias a Dios se aprende es haciéndolo.

hermanos lumiere
Auguste y Louis Lumière

Creo que fue Tarantino quién dijo que él aprendió a hacer cine porque «iba a ver las películas»

Sí, y eso es lo que uno tiene que hacer, ver mucho cine. Si tú ves muchas películas, sabrás hacer cine. Porque lo entiendes, lo vives; te podrás equivocar; podrás probar cosas… Si tú, de repente, entras a una exposición de arte –sin desmerecer por supuesto–, a lo mejor ves 15, 20 obras de uno o varios artistas, y puedes sentir y aprender mucho; pero solamente va a ser sobre pintura. Pero cuando ves una película; entonces tienes pintura, escultura, arquitectura, música, danza, literatura… A pesar de que los hermanos Lumière quienes inventaron el cine, bajaron la guardia y aflojaron el interés que tenían sobre su propio invento diciendo que este ‘nunca iba a ser de interés para la masa’; tenemos ya 125 años disfrutando de ese invento que ellos mismos hicieron y desecharon (risas). Aún hay mucho que aprender.

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