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El Hoyo (2019) es un film de ciencia ficción distópica del director vasco Galder Gaztelu-Urrutia, protagonizado por Iván Massagué, Antonia San Juan, Zorion Eguileor, Emilio Buale y Alexandra Masangkay.

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El Hoyo (2019). El descenso
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El Hoyo (2019) es un film de ciencia ficción distópica del director vasco Galder Gaztelu-Urrutia, protagonizado por Iván Massagué, Antonia San Juan, Zorion Eguileor, Emilio Buale y Alexandra Masangkay

“¿En qué consiste el Hoyo?”, “Muy fácil: comer”. Goreng despierta dentro de los confines de esta institución distópica, a la que entra voluntariamente para obtener un título homologado. Su primer compañero de celda, Trimagasi, entra en cambio por haber matado a un hombre y habiendo sido declarado insano mental (“me dieron a elegir entre un manicomio y el Hoyo”).

¿Qué pueden tener en común la educación superior y la sanidad pública?: Su naturaleza.

El Hoyo (o «Centro Vertical de Auto-gestión») es una metáfora del aparato coactivo y burocrático del Estado y sus instituciones; que empieza en la Dirección de la Administración (Nivel 0), baja desde su tronco, a través de sus raíces (los órganos, los entes y las instituciones) y hasta niveles (estratos económico-sociales) de los que la propia Administración, tal vez, no tiene completo conocimiento.

Sin embargo, contrario a lo que se puede pensar, el Hoyo no es una cárcel per se –y si lo parece, no es por otra cosa que porque el Estado lo es más o menos en sí–. El Hoyo es más bien una alegoría de toda la Administración. La manifestación de un monopolio de poder que liquidifica en un solo aparato (un solo fin) todas las competencias e instituciones de control del Estado Moderno –la cárcel, la escuela, la medicatura y la educación superior. Este proceso que parece consciente, no obstante, lo es únicamente al principio.

Aquí la película lastra, si se quiere, el argumento de que ni la propia Administración, cúpula del aparato social, sabe realmente hasta dónde llegan los tentáculos de sus instituciones y competencias. Hacía abajo, su determinación y normatividad lógico-racional (la solidaridad espontánea) se desvirtúa, se ‘difumina’; y no saben, arriba, ‘cómo’ tocan y ‘hasta dónde’ llegan sus tentáculos en la profundad –¿Seguimos hablando de Administración, o ahora de su eco autoritativo en lo Social?.

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El Hoyo (2019). Goreng

Del control estatal al control psicosocial

El siguiente argumento, más o menos emparentado al primero, es el de la liquidificación de la distinción moderna entre Estado y Sociedad. Bien primero, sabemos que las competencias de control se solapan en una sola institución vigilante. Pero luego, a medida que se sigue bajando hacía la marginalidad, notamos un movimiento (espontáneo) en el que la institución se empieza a fusionar con la población; y se desvirtúan incrementalmente las fronteras entre el fenómeno Social, Gubernamental y Cultural; malformándose una especie de superestructura monstruosa.

En este punto, tal vez podamos ya hablar de una Administración que crea un sistema del que es a la vez víctima y victimaria, y definitivamente Imoguiri es la prueba de ello.

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El Hoyo (2019). Trimagasi

Relatividad moral

«En los niveles superiores no tienes nada que esperar. Y sin mucho en qué pensar [te lanzas]».

El subtexto del film nos acerca a otros argumentos, como el de la relatividad social y la posible incapacidad de una moral objetiva. En la misma medida en que, Trimagasi entra al Hoyo con el Samurai Plus y Gorens entra con un libro, la virtud de sus identidades y los valores que predican y ejercen en el plano social, depende de la perspectiva que tienen, o sea, de la posición desde donde vienen. Según esto, las personas de estratos socioeconómicos inferiores estarían mejor, no solo adaptas, sino correspondidas –serían connaturales– al entorno de niveles inferiores –por medio de sus armas, trucos, vivezas y trampas. Y que son los mismos que no consiguen sentido y se lanzan cuando están arriba.

Igualmente, las personas de estratos socioeconómicos superiores, son más connaturales a niveles elevados en El Hoyo; y desempeñan mejor sus costumbres –libros, relaciones y honor. Mientras que cuando están abajo, son los que no aguantan y mueren.

Desarrollando un poco más en esta idea, abajo no deberías confiarte ni siquiera de tu hermano (tu conciudadano), porque si así sucede, ninguno sobrevive. Sin importar que tanta íntimidad y lealtad hayas construido en el camino, estos son valores axiologicos de una lógica “superior” para estratos más elevados; pero abajo, el orden natural de las cosas se regiría por una lógica distinta.

De igual manera, tu moralidad es relativa al estrato en el que estés (en ‘nivel’ de pobreza, de represión, de control y de marginalización), y la noción de una moral «superior» sobre otra; no responde a otra condición que la de que ‘tan arriba o abajo’ estés en el espectro socioeconómico de la sociedad globalizada.

Ejemplo: los valores (fundados en necesidades) de un nivel 48 son bastante básicos: comer, orinar, sexo, dormir. Pero no hay necesidades superiores (según la pirámide de Maslow) traducidas en valores superiores: como Justicia, Libertad, Auto-conocimiento, Empatía, Solidaridad, Propiedad; que pueden más «naturalmente» llegar por luz de la razón a los habitantes de un nivel 5 o 6.

Más abajo, hay menos noción de estos valores y nacen otros más relativamente más siniestros: Comer o ser comido. Sin embargo, –me pregunto– «¿Quién en su humanidad puede leer teniendo el estómago vacío?» Esto no existe.

De este argumento resultaría que nadie –en absoluto– es «más bueno» que nadie viviendo acorde a esa racionalidad instintiva (teoría de juegos). El que intente cambiar esto, ‘debe sacrificarse’, justamente lo que hace Goreng.

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El Hoyo (2019). Baharat y Goreng

La responsabilidad moral difusa

«Usted será el único responsable de mi muerte hijo de puta» «No, –se ríe– son los de arriba los que me obligan. Hay 340 responsables antes que yo».

Como en la “teoría económica del chorreo” o “efecto derrame”, una lógica axiológica objetiva del sistema del Hoyo también diluiría la responsabilidad subjetiva de los individuos hasta hacerla prácticamente indeterminable (la solidaridad depende de todos, lo que es lo mismo que no dependa de nadie).

¿Quién es culpable de la muerte de uno de los individuos? ¿El asesino, la Administración, el Sistema o la Naturaleza? Debido a la estructura de este aparato-ramaje social, palidecen y se devalúan todos los imperativos jurídico-morales sobre la culpa, el crimen y el castigo; haciéndose imposible apuntarlos en una sola persona. La responsabilidad es entonces, ‘orgánica’ (culpa por ser y no por hacer) de este monstruo malformado. Señalar con el dedo a cualquier de los elementos involucrados es lo mismo que señalar al Sistema total.

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El Hoyo (2019). Miharu en la Plaforma

El mensaje de la revolución ¿La panna cotta, Ramsés II o la niña?

“¡El verdadero Mesías multiplica los panes, no los raciona!” ¿Hay una razón de las repetidas –e intencionales– asimilaciones de Goreng con Jesucristo?

La figura histórica de Jesucristo no tuvo un solo mensaje; sino que éste más bien cambió varias veces durante su derrotero. De igual manera, tampoco hubo un solo Jesucristo, sino varios; a pesar de que siempre fue el Mesías. A medida que transcurrió su recorrido, “el hijo de Dios” fue viviendo una serie de experiencias, azares, bemoles, sucesos y revelaciones; que fueron cambiando el formato último de su mensaje –que fue siempre el mensaje de la salvación, pero– que podía envolverse de distintas maneras.

Este mensaje podía ser presentado, por ejemplo, de una manera vengativa o misericordiosa, pragmática o ilusa; integradora o individual; vigorosa, idealista, etc. Aquí es donde se produce la semejanza entre el arco del mensaje –y el personaje– de Jesucristo con el de Goreng; porque al principio el mensaje es la panna cotta, luego se asoma la posibilidad de que el mensaje sea Ramses II –en el ideario de la Administración, representado por Imoguiri– y al final termina siendo la hija de Miharu.

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El Hoyo (2019). El descenso

La panna cotta

El mensaje de la panna cotta era un mensaje rencoroso y vengativo, de victoria y de Justicia con espada. Más allá de las apreciaciones morales particulares, la palabra de este símbolo rezaba:

“Tú sistema capitalista y autoritario, opresor y vigilante; que me ordenas y controlas a través de la distribución enmigajada de la riqueza; representada por la comida; y que a partir del control sobre esta necesidad humana me mantienes en esta putrefacción –en este hoyo– yo utilizo la moneda con la que tú me estás planteando el juego y te respondo con ella”.

Esta fue ‘la palabra de salvación’ durante prácticamente toda la odisea. Podía ser efectiva para hacer que los individuos en el Nivel 0 reflexionaran y se ‘ordenara’ el cambio… Pero era una causa que era necesariamente sangrienta. Que tuvo que matar a hermanos y traicionar acuerdos para proteger el mensaje y asegurar la revolución.

Ramses II

Durante la última alucinación de Goreng, Imoguiri le dice que “Ramses II es el mensaje”. De este hecho se derivarían dos elementos: (1.) Ramses II (el pero salchicha) era el mensaje según Imoguiri, la empleada de la Administración que tenía décadas trabajando para ella; si Imoguiri era la representación del animus de la Administración; entonces el mensaje según Imoguiri es el mensaje según la Administración. Sin embargo, (2.) Ramsés II muere muy rápido; entonces se puede deducir que Ramses II fue un mensaje defectuoso desde el principio.

Siguiendo, Ramses II simbolizaba dos cosas:

Uno (a.), que aunque este mensaje se pudiera asemejar un poco al de la niña –porque Ramses II es también una figura indefensa, pura y inocente–; (b.) se diferencia porque parte del principio de que los integrantes del Hoyo son ‘hijos’ de la Administración, que pertenecen y siempre pertenecerán al aparato patronal del Estado; aquí ‘salvación’ o el cambio sería titularidad del Estado; y sería logrado por obra de las políticas de la Administración.

Contrariamente, el mensaje de la niña contiene que un ser ‘puro e indefenso’ es uno que va a crecer, va a adquirir poder sobre sus actos y podrá convertirse en una Miharu. No un rebaño impotente, sino un ser corrompido.

La hija de Miharu

Por último, la hija de Miharu representaba un mensaje integrador; un mensaje de esperanza en el futuro y de ilusión de cambio en la candidez (luz) de las generaciones jóvenes; libre de las telarañas de la lógica del sistema porque la esperanza no es una moneda que se reparte desde arriba para abajo, sino una llama que puede iluminarse en cualquiera de los niveles y cortar la corrupción; siendo por demás simbólico cuando se enciende en los estratos más bajos –mensaje parecido al de Children of Men (2006).

La niña del nivel 333 asoma además la idea de que, un ser tan antisocial y malvado como Miharu –un individuo bestial y peligroso para todos los demás–; tenía su razón de matar y bajar todos los meses en el único y altruista propósito de proteger y alimentar a su familia; presa de las circunstancias –el marginal no mata por ‘su dolor de estómago’ sino por el de sus seres amados. La Administración podía tener ‘todas las buenas intenciones en el diseño’, pero ya en este punto no importaba. Por eso es exactamente Miharu quién ‘mata’ a Ramses II; el humano corrompido a la versión del hombre dependiente y patronada por el sistema.