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La luz se hace fuego y se apaga rápidamente: Martin Luther King y JFK son asesinados, Nixon toma posesión; el Ku Kux Klan y las Panteras Negras; y Los Ángeles se prende en llamas

Sociedad y Política

La luz se hace fuego y se apaga rápidamente: Martin Luther King y JFK son asesinados, Nixon toma posesión; el Ku Kux Klan y las Panteras Negras; y Los Ángeles se prende en llamas
Ricardo A. Chacón
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«Los convulsos 60s’ y 70s’» es el 2do capítulo de «Los Estratos Unidos de América», ensayo del autor sobre el problema cultural estadounidense.

ku kux klan
Mujer afroamericana viendo a hombres del Ku Kux Klan, Montgomery, Alabama (1956). Associated Press

Los 60’s, 2 muertes y Johnson preside el funeral

Con gran revuelo y controversia llegaron los 60’s, el hombre llega a la luna y se sucitan una serie de eventos políticos que dejan marcas perennes tanto en la sociedad como en Capitol Hill. Pero iniciemos con orden… 

En una época marcada por la segregación racial, con momentos de intenso drama y actores marcando hitos en esta pugna centenaria, está un hombre afroamericano quién da dirección a este nuevo movimiento surgido para acabar con la segregación racial en cada parcela. Este era el reverendo Martin Luther King. Ya desde la década anterior King había cultivado relevancia y en está estaba dispuesto a cambiar el curso de la historia, donde sus exigencias llegaron con suerte a las manos de un nuevo e irreverente presidente. John. F. Kennedy surgía en Estados Unidos como un aire fresco después de vencer con su astucia y su hábil presentación ante las cámaras al vicepresidente y experimentado político Richard Milhouse Nixon.

Kennedy llegó con intenciones de revolucionar la Casa Blanca y amenazar al establishment con propuestas como la nacionalización del sistema de reservas federales y, por supuesto, acabar con la segregación en Estados Unidos. Aunado al reverendo King y a otros activistas por los derechos civiles, formaron un bloque sólido por esta lucha.

La integración de estudiantes de color a la Universidad de Alabama fue un indicio de aquello que estaba por venir, no sólo por el acontecimiento, sino por la oposición pública del entonces gobernador de Alabama, George Wallace. 

Pero ese mismo año ocurre la tragedia donde Kennedy es asesinado, por lo que no ve los frutos de su legado; y la pesada carga es heredada por un hombre de muy poca simpatía dentro del seno de su administración: Lyndon B. Johnson. Un hombre lejano a ser progresist, y demasiado arraigado a su origen sureño.

Johnson se enfrentaba a un problema colosal, mantener su masa de votantes conservadores y el back-up político en el Congreso, o dar continuidad al legado JFK. Ciertamente, arriesgaría por lo segundo. Pugnó por la causa de eliminar la segregación en el 64’, ganando las elecciones de forma rotunda contra Barry Goldwater y cumpliendo el cometido heredado, dándole el voto a los afroamericanos en el 65’. Para sorpresa y molestia de propios y ajenos, Johnson lo logra.

Sin embargo, en el 68’ es asesinado el reverendo King. Reabriendo viejas heridas y siendo preámbulo para las turbias décadas siguientes.

ferry negros
Ferry en río Mississippi, circa 1964

Los matices del desastre y Los Ángeles en llamas

Con gran revuelo y controversia llegaron los 60’s, el hombre llega a la luna y se sucitan una serie de eventos políticos que dejan marcas perennes tanto en la sociedad como en Capitol Hill. Pero iniciemos con orden… 

En una época marcada por la segregación racial, con momentos de intenso drama y actores marcando hitos en esta pugna centenaria, está un hombre afroamericano quién da dirección a este nuevo movimiento surgido para acabar con la segregación racial en cada parcela. Este era el reverendo Martin Luther King. Ya desde la década anterior King había cultivado relevancia y en está estaba dispuesto a cambiar el curso de la historia, donde sus exigencias llegaron con suerte a las manos de un nuevo e irreverente presidente. John. F. Kennedy surgía en Estados Unidos como un aire fresco después de vencer con su astucia y su hábil presentación ante las cámaras al vicepresidente y experimentado político Richard Milhouse Nixon.

Kennedy llegó con intenciones de revolucionar la Casa Blanca y amenazar al establishment con propuestas como la nacionalización del sistema de reservas federales y, por supuesto, acabar con la segregación en Estados Unidos. Aunado al reverendo King y a otros activistas por los derechos civiles, formaron un bloque sólido por esta lucha.

La integración de estudiantes de color a la Universidad de Alabama fue un indicio de aquello que estaba por venir, no sólo por el acontecimiento, sino por la oposición pública del entonces gobernador de Alabama, George Wallace. 

Pero ese mismo año ocurre la tragedia donde Kennedy es asesinado, por lo que no ve los frutos de su legado; y la pesada carga es heredada por un hombre de muy poca simpatía dentro del seno de su administración: Lyndon B. Johnson. Un hombre lejano a ser progresist, y demasiado arraigado a su origen sureño.

Johnson se enfrentaba a un problema colosal, mantener su masa de votantes conservadores y el back-up político en el Congreso, o dar continuidad al legado JFK. Ciertamente, arriesgaría por lo segundo. Pugnó por la causa de eliminar la segregación en el 64’, ganando las elecciones de forma rotunda contra Barry Goldwater y cumpliendo el cometido heredado, dándole el voto a los afroamericanos en el 65’. Para sorpresa y molestia de propios y ajenos, Johnson lo logra.

Sin embargo, en el 68’ es asesinado el reverendo King. Reabriendo viejas heridas y siendo preámbulo para las turbias décadas siguientes.

Bandera rebelde
Bandera rebelde izada. Getty Images

¿Seguirán siendo Estados Unidos?

Llegamos al último tramo del viaje y no haber respuesta concreta a la pregunta… ¿Qué es esto realmente? Analizando el trayecto, derivan varias apreciaciones: 

La primera consideración, es la existencia de un conflicto cultural derivado de aquel primer altercado de 1860 que se ha ido agudizando con el pasar de las décadas. La auto-marginación y el victimismo promovido por los medios, sin reflexión global de los problemas como, por ejemplo, los niveles de odio racial en las comunidades afroamericanas y la criminalidad producida en ellas, que siendo el 13% de la población, produce del 50% al 70% de los crímenes de la Nación. Lejos de ser una justificación, esto es una alerta sobre un tema que parece ser tabú y que, de no atenderse pronto, nos relega a un mensaje duro y conciso: “Solo importa la muerte de un afroamericano cuando este es asesinado por un blanco o un policía”.

La segunda, esto es un nuevo brote de anarquía que surge con mayor fuerza; apoyándose en los medios y redes sociales como plataforma, haciéndose ver la problemática policialdesde un punto de vista subjetivo y de esta forma desprestigiar en un año electoral la campaña de Trump, acabando así con sus actitudes anti-sistema y con la intención de poner otro títere del deep state en el salón oval. 

Por último, una alusión a algo que queda muy claro desde el principio. Estados Unidos, lejos de su segundo nombre, está más dividido que nunca. No sólo por la diversidad de posturas, y no sólo de pensamientos e idiosincrasias… Sino por la suma de factores económicos que han profundizado el problema inicial promovido por un sistema que está en contra del ciudadano sin importar su color y que está controlado por unos pocos. Aquellos que manejan la banca y los medios.

De resto, nos queda para reflexionar: si los medios siguen dando tal dirección a esta circunstancia, el conflicto puede devenir en algo mucho peor; un daño colaborativo que sólo hará cada vez más visibles las divisiones de los “Estratos Unidos”.

«Los convulsos 60s’ y 70s'» es el 2do capítulo de «Los Estratos Unidos de América». Lee los capítulos I y III en: