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Las otras caras del racismo, el resentimiento del Sur, el papel de la mass media, Obama, Trump y el porvenir después de George Floyd
Las otras caras del racismo, el resentimiento del Sur, el papel de la mass media, Obama, Trump y el porvenir después de George Floyd
Ricardo A. Chacón
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«La desairada solución» es el 3er capítulo de «Los Estratos Unidos de América», ensayo del autor sobre el problema cultural estadounidense.

racismo en eeuu
Dos manifestantes en rally del Movimiento por los Derechos Civiles, circa 1961. FineArt America

El lado omitido de la historia

En nuestro viaje hemos hablado casi unilateralmente de los problemas raciales y el choque cultural presente desde hace más de cien (100) años. Sin embargo, es curioso resaltar que en Estados Unidos tal no ha sido pesar exclusivo del afroamericano.

Las poblaciones de los estados del sur, fundamentalmente desde la guerra de secesión, han sido grupos reiteradamente marginados y replegados al estereotipo de ignorantes. Su cultura vista con desprecio y denegada su valor como costumbre regional. No obstante, el sur es el centro histórico de gran parte de la propiedad cultural de los Estados Unidos. Como son por ejemplo, la barbacoa sureña y el country; entre otros aportes intasables como el blues y el jazz y para el afroamericano particularmente, el fried chicken.

Pero esto se ha desempeñado de la mano de los factores de inicio; y el presente de esta situación, con los choques culturales y la imposición del sistema de la Unión frente a los confederados, mucho más que acabar con las diferencias asentó el sectarismo. En las comunidades afroamericanas se ve al blanco como el origen de cada uno de sus males y, aún con el resentimiento de la esclavitud y de la pugna por los derechos civiles, se presentan ante cualquier circunstancia como víctimas y descargan su resentimiento por los sucesos del pasado.

Y el llamado “redneck”, que vive en la marginación de su cultura y que está cansado de ver como los medios lo utilizan como un enemigo, ven en el progresismo la repetición de lo que vivieron hace más de 100 años atrás: Su cultura sucumbiendo ante los intereses de la casta política y económica dirigente del país.

Obama casa blanca
Foto oficial de la Casa Blanca. Pete Souza

¿Obama es la solución?

Volviendo al curso de las cosas, 2008, un año que marcaba lo que parecía el hito más relevante de la historia afroamericana y presentándose como la posible solución a décadas de enfrentamientos raciales y violencia policial. Barack Hussein Obama parecía ser en aquel entonces quién sería redentor y catalizador del dilema racial.

Las ilusiones iniciales sobre su gestión para glorificar la paz, integrar y que, al fin y de una vez por todas, se dieran los comienzos de una América unida, se fueron desvaneciendo a punta de gigantes en sus promesas; dando como resultado altos índices de violencia tanto externa como interna. Con Libia convertida en escombros, los tiroteos siguiendo su curso y la violencia policial desbordada –siendo en estos últimos dos años de gobierno la tasa más alta de mortalidad por violencia policial en el plazo del 2015 al 2020–. Su gestión fue la antítesis de aquel inicio de promesas y se convirtió en una oda a la violencia.

El abandono de su propia comunidad fue uno los imperdonables de su gestión; y aún al percatamos que, paralelo a no solventar el problema policial, no llega reconocer ni ataca el asunto de la alta tasa de criminalidad dentro de los barrios afroamericanos. Donde un ciudadano afroamericano promedio tiene mucha más probabilidad de ser asesinado o asaltado por otro ciudadano afroamericano que por otro ciudadano de cualquier otra etnia.

Obama fue la decepción más grande para los dos Américas.

Bandera rebelde
Bandera rebelde izada. Getty Images

¿Seguirán siendo Estados Unidos?

Llegamos al último tramo del viaje y no haber respuesta concreta a la pregunta… ¿Qué es esto realmente? Analizando el trayecto, derivan varias apreciaciones: 

La primera consideración, es la existencia de un conflicto cultural derivado de aquel primer altercado de 1860 que se ha ido agudizando con el pasar de las décadas. La auto-marginación y el victimismo promovido por los medios, sin reflexión global de los problemas como, por ejemplo, los niveles de odio racial en las comunidades afroamericanas y la criminalidad producida en ellas, que siendo el 13% de la población, produce del 50% al 70% de los crímenes de la Nación. Lejos de ser una justificación, esto es una alerta sobre un tema que parece ser tabú y que, de no atenderse pronto, nos relega a un mensaje duro y conciso: “Solo importa la muerte de un afroamericano cuando este es asesinado por un blanco o un policía”.

La segunda, esto es un nuevo brote de anarquía que surge con mayor fuerza; apoyándose en los medios y redes sociales como plataforma, haciéndose ver la problemática policialdesde un punto de vista subjetivo y de esta forma desprestigiar en un año electoral la campaña de Trump, acabando así con sus actitudes anti-sistema y con la intención de poner otro títere del deep state en el salón oval. 

Por último, una alusión a algo que queda muy claro desde el principio. Estados Unidos, lejos de su segundo nombre, está más dividido que nunca. No sólo por la diversidad de posturas, y no sólo de pensamientos e idiosincrasias… Sino por la suma de factores económicos que han profundizado el problema inicial promovido por un sistema que está en contra del ciudadano sin importar su color y que está controlado por unos pocos. Aquellos que manejan la banca y los medios.

De resto, nos queda para reflexionar: si los medios siguen dando tal dirección a esta circunstancia, el conflicto puede devenir en algo mucho peor; un daño colaborativo que sólo hará cada vez más visibles las divisiones de los “Estratos Unidos”.

«La desairada solución» es el 3er capítulo de «Los Estratos Unidos de América». Lee los capítulos I y II en: