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Arrival surge par desafiar la idea de que la hostilidad es un escenario inevitable para la convivencia entre las civilizaciones
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Arrival (2016) es un film de drama y ciencia ficción del director canadiense Denis Villeneuve.

arrival 2016
Arrival (2016)

Con Arrival, una de las obras cinematográficas de la década con mejor valoración en la crítica, Denis Villeneuve regalaba al mundo un trabajo armonioso y único en su naturaleza imposible de sintetizar.

Siendo común intentar condensar en una palabra o frase la temática de una película, y si bien el guión de Heisserer, adaptado de la novela “Story of your life” de Ted Chiang, toma a la comunicación como tema central, la historia se conjuga a su vez en temas como el tiempo, el amor, el lenguaje, la naturaleza y el peso de las decisiones en una trama llena de diálogos profundos que niegan todo encasillamiento.

La historia ubica a la profesora y lingüista Louise Banks en un momento trascendente y confuso para la raza humana. Tras la llegada de 12 enormes naves espaciales a distintos puntos alrededor de la Tierra, la reacción inicial de la humanidad se matiza en la incertidumbre pura. Limitándose a entender desde la distancia, encarnada en el miedo a lo desconocido, la profesora Banks es contactada por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para enfrentar eso, lo desconocido.

Sin mayores miramientos, el primer contacto con los que luego llamados heptápodos, sucede con vertiginosos cambios gravitacionales y un suspenso particular. En esta primera etapa, atravesamos cierta esterilidad comunicacional. Ante el impacto de lo desconocido y la ausencia aparente de elementos comunes, la comitiva de Banks y el científico Ian Donnelly setencia la premisa del lenguaje como primer cimiento de cualquier civilización y del contacto entre ellas.

Un factor visual y narrativo importante es la barrera existente entre lo humano y lo alienígena. Los heptápodos se encontraban en un ambiente (aparentemente infinito) de neblina blanca y abundante, y sus suaves movimientos aparentaban que de aquel lado de la barrera el tiempo se ralentizaba o funcionaba distinto. Parte de lo que comunican las imágenes no es sólo cómo funcionaba cada espacio, sino la representación de líneas divisorias sólidas que simbolizan las diferencias comunicacionales entre distintas civilizaciones.

Los avances son notorios en la medida en que Louise e Ian se hacen aún más transparentes en su naturaleza. Quitarse el traje que les protegía de la posible contaminación reflejó un gesto de confianza. Hacer el esfuerzo por comunicar cooperativamente fue la plataforma para que los heptápodos dieran a entender su lenguaje y sus formas.

La humanidad tiene distintas formas de comunicación escrita. En Occidente entendemos todo de izquierda a derecha; en los países árabes y Medio Oriente el tipo de escritura es al revés; en los países orientales, existe una infinidad de caracteres ajenos a la escritura que acostumbramos. Sin embargo, todas poseen un elemento común: todas estas formas de comunicación tienen un principio y un fin. Leemos de izquierda a derecha y nos detenemos en un punto, o viceversa, pero siempre entendemos nuestra comunicación escrita como algo lineal y finito. Los heptápodos no lo asimilaban de esa forma.

Según la hipótesis Sapir-Wohrf, mencionada en la película, la lengua da forma al pensamiento, y en consecuencia influye el comportamiento de las personas. Por mencionar un ejemplo, es probable que nuestro comportamiento al hablar en inglés tenga distinciones marcadas al que tenemos al hablar en nuestra lengua materna, así como en cualquier otra lengua. Así, pues, se presenta un dilema en la película: si la escritura de los extraterrestres no era lineal ni mostraba tener principio o final, ¿cómo concebían ellos la naturaleza de las cosas?

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Arrival (2016)

Si bien las formas empleadas en la nave de los heptápodos parecían tener resultados positivos, la presencia de las distintas unidades alrededor del mundo dificultaba que la comunicación total fuese homogénea. Cada país, a pesar de estar en contacto constante entre sí, empleaba distintos métodos de comunicación en su proceso. Y es aquí cuando verdaderamente entendemos el antagonismo de la película; que no era la barrera comunicacional entre especies. La naturaleza del antgonismo en Arrival eran la hostilidad y la indisposición de entender, dos postulados explicados mejor con los acontecimientos.

La premisa, a partir de su antagonismo abstracto, surge para desafiar la idea de que la hostilidad es un escenario inevitable para la convivencia entre las civilizaciones. Los diálogos nos orientan a que tal hostilidad y ruptura comunicacional son decisiones de cómo creamos supuestos de hecho y actuamos en consecuencia de ello. Para el contexto que ofrece la película, la paciencia fue uno de los eslabones rotos en la cadena de comunicación, dejando los esfuerzos de Louise e Ian a la deriva en una misión que urgía de cooperación multilateral.

Los acontecimientos dejan carta blanca para que sea esa hostilidad, hija de la precipitación y el miedo, la que actúe a sus anchas y tenga el poder de decisión sobre los acontecimientos. La tregua del ganar-ganar se disipa conforme el mensaje recibido por los humanos se ceñía de mucha incomprensión.

En la película se observa el contraste entre el lenguaje cooperativo y el de la confrontación. Éste último, encarnado en China (manifestación de un realismo político), colisiona originando el caos señalado. La aproximación inicial de China es con una dinámica de suma cero, o zero sum game, que significaba que alguna de las partes en la comunicación tenía que ganar y la otra que perder. Tal aproximación, claro está, tenía una naturaleza cuánto menos peligrosa por sus consecuencias. Con barreras lingüísticas así de grandes, el lenguaje de la confrontación evolucionaría naturalmente hacía el conflicto. Una parte ganando en la proporción en que la otra perdía.

El mensaje de los protagonistas es precisamente el contrario, lo que llaman juego de suma variable o non zero sum game, dónde el resultado de la relación entre participantes podía ser ganar-ganar. La persistencia en esa dinámica es lo que permite otorgar trascendencia al mensaje que querían dar los heptápodos, además de avivar en Louise el regalo que ellos tenían para la humanidad. Al ir entendiendo el lenguaje de los heptápodos, la película nos muestra a una Louise cuyas memorias le regalaban visiones de eventos que eran futuros, pero sin esclarecerle del todo cuáles eran las intenciones de sus visitantes. Ese regalo, nada más y nada menos, era su lenguaje.

El lenguaje de los heptápodos resultaba ser una forma de simbolizar cómo concebían el tiempo: de forma no lineal. Ello implicaba poder ver las distintas etapas de su propia vida sin las reglas lineales y temporales que conocemos. En un desenlace de eventos desafortunados, la barrera comunicacional se quiebra en virtud de la buena voluntad de la protagonista. Sólo las buenas voluntades, al final, fueron aquellas acciones cargadas de prosperidad para todos. Y más aún, en la evasión de un conflicto originado por la esterilidad del lenguaje de confrontación.

El valor defendido por Arrival es el de la trascendencia del lenguaje y su impacto directo en las vidas humanas, partiendo desde una perspectiva constructivista y cooperativa que entiende a la hostilidad como consecuencia de decisiones y no como elemento intrínseco de la naturaleza humana. El lenguaje no sólo transformaría pensamientos y actuaciones, sino percepciones sobre la realidad –incluyendo al Tiempo.

Consigo, esta transformación de la realidad del tiempo que traía el lenguaje, ofrecía una paradoja: ¿Cómo habría de vivirse la vida si sabemos el desenlace de acontecimientos futuros? Pero además de esta paradoja, Arrival trae consigo también una bella alegoría sobre el sentido de la vida: los principios y finales son parte del camino que, inherentes a nuestra percepción sobre el Tiempo, regalan historias sin lugar para cuestionar.

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