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Literatura

Ricardo A. Chacón

Los 50 Mejores Álbumes de los 2010's

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En una década marcada por redes sociales, memes, cultura pop y globalización, aquí los récords que marcaron estos hitos. Kendrick Lamar, Tame Impala, Arctic Monkeys, Kanye West, La Vida Bohème y otros.

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50. Women – Public Strain

Me atrevo a decir que Public Strain es el proyecto musical definitivo del arquetipo del lofi indie de los 2010s’. Influencias de garaje rock, post-punk, indie rock y noise; fuerte experimentación sonora –canciones de rock con ritmos complejos; voces prístinas encima de backgrounds agríos y disonantes; letras agudas o inexpresivas–; y una producción que parece rústica e inaccesible; forman un sonido al mismo tiempo exuberante y desolado.

Estéticamente, este álbum es el producto de una escultura contemporánea cincelada durante una desorbitante tormenta de nieve. Es extraño y poco común. Y comparte una vibra gris y vanguardista, fría y discomfortante musicalmente, similar a la que tienen y tuvieron The Velvet Underground and Nico en 1967 y Daydream Nation en 1988. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Eyesore

49. JPEG Mafia Veteran

Uno de los discos más esquizofrénicos, in-your-face y simplemente emblemáticos que nos dejó el hip-hop en la recta final de la década no hubiese sido posible sin el internet. Barrington DeVaughn Hendricks, mejor conocido como JPEGMAFIA, cumplió una gira de cuatro años en Irak. Pero su veteranía es un estatus legal que no se ciñe únicamente a su uniforme militar. Exhibe sus insignias cibernéticas creando bases a partir de samples de vídeos virales de YouTube: en «Baby I’m Bleeding» convierte la risa peculiar de “skype laughter chain” en sonidos que parecen extraídos directamente desde un matadero de cerdos, y con el famoso sollozo de “best cry ever”, durante «Rainbow Six», una auténtica sensación de estar desorientado en un mundo post apocalíptico. Sin embargo, no todo carece de seriedad; el disco gira en torno, y expone sus preocupaciones en temas raciales; porte de armas, gentrificación y por supuesto el estado político actual en los Estados Unidos. Obviamente que en el camino también se escuchan referencias a Macaulcay Culkin, los casos de violencia doméstica de John Lennon («1539 N. Calvert»), órdenes de Counter Strike o la victoria de Smoke en «Thug Tears», Tinder y hasta un específico anhelo por la muerte de Morrisey. Todo dentro de un proyecto completamente producido, mezclado y masterizado por el propio rapero de Baltimore. Damn, Peggy. –Pedro Parés

Recomendación: 1539 N. Calvert

48. Father John Misty Pure Comedy

Adentrándose en temas como el progreso, la tecnología, la política, el paso del tiempo y las relaciones humanas, Josh Tillman a.k.a. Father John Misty creo un álbum que examina las ironías y engaños creados por nuestra propia especie para sobrellevar la monotonía de nuestra existencia. “Now that’s what I call pure comedy”, dice de una manera irónica, antes de exclamar como ahora parece que “[all] the images have all become real”, refiriéndose a cómo la tecnología se apodero de nuestras vidas. Es un álbum sumamente triste en el fondo, con un Tillman expresando ideas de forma inteligente, acompañado por una música folk/indie increíblemente producida y arreglada. Al sumar todos estos elementos, se hace casi imposible no escuchar y pensar en su mensaje. –José Luis García

Recomendación: Pure Comedy

47. Destroyer Kaputt

Dan Bejar es una especie de mago extraviado de tiempo; alquimista, aventurero y bohemio de tipología adleriana dominante; con un espectro de orígenes estéticos pluriforme: musicalmente, en actos como el del Cantebury Scene de los 70s’, Bob Dylan, Pavement, Leonard Cohen y New Order; conceptual en artistas como Joni Mitchell, Scott Walker, The Velvet Underground y la era Ziggy Stardust de David Bowie; y filosóficamente, en los temperamentos pesimistas y románticos de Émil Cioran y Giacomo Leopardi.

Este álbum fue un cambio en Destroyer, se alejaba del maximalismo hacía sonidos más ligeros, sofisticados y 80’osos, como el de Roxy Music o Miles Davies; pero manteniendo la libertad de espíritu y entrega al arte y la literatura. Líricamente, abarca temas como América, la cocaína, la Gnosis, el absurdo; delineando auténticos poemas que, como el resto de su discografía, nos ayudan en cierta manera a soportar y hacer sentido –o dar el nuestro propio– del mundo a nuestro alrededor. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Chinatown

46. Kacey Musgraves – Golden Hour

Calido y vibrante al mismo tiempo, escuchar este álbum es como ver un amanecer sobre la pradera, tal y como su nombre indica. Posee un sonido hermoso y orquestado de forma cuidadosa para hacernos sentir aquello mismo que Kacey sintió al durante su realización: felicidad. Temas como «Happy & Sad», «Space Cowboy», «High Horse», «Slow Burn» y «Velvet Elvis» son solo algunos con los que Kacey busca transmitir un lindo mensaje cargado de sentimientos e inspirado principalmente en el amor. Su sonido, principalmente pop con mezclas de country, funciona para dar pie a estas canciones tan hermosas. La música realmente puede trascender barreras cuando se realiza y produce con tanta pasión como acá. –José Luis García

Recomendación: Happy & Sad.

45. FKA Twigs – LP1

Durante cuarenta etéreos minutos, FKA Twigs vertía en matraces erlenmeyer su imponente debut ante el mundo: la sensualidad del R&B contemporáneo de Aaliyah con el art-pop alienígena de Björk y la producción experimental de la artista venezolana Arca, fueron los elementos para realizar la mezcla.

El ensayo empieza con «Preface» y una frase que se repite constantemente, prácticamente como una palabra sánscrita o una sombra que cubre el disco en su conjunto: “I love another, and thus I hate myself” lo cual sirve de transición hacia «Lights On»: “When I trust you we can do it with the lights on”, exponiendo en forma de metáfora, problemas de vulnerabilidad física y continuas inseguridades (como también se aprecia en las angelicales «Pendulum» y «Video Girl») que las mujeres han sufrido, y sufren, con su imagen personal; aquí origina hasta llegar a la auto-complaciente «Kicks»: “What do I do when you’re not here?/Baby, it’s clear, I get my kicks like you”, una expedición de intimidad con ella misma y con las personas que la rodean. Pero Twigs no nos abandona. Nos invita a experimentar y meditar con ella; sobre amor, sexo y a transformar lo negativo en positivo. Nunca los susurros estuvieron cargados de tanta energía. –Pedro Parés

Recomendación: Lights On

44. Radiohead – A Moon Shaped Pool

Luego a The King of Limbs, Radiohead se retrae un poco del estilo electrónico que había venido construyendo y experimentando en sus proyectos desde Kid A, hacia un sonido más natural. Con inclusión de guitarras acústicas, baterías orgánicas, pianos sombríos y vocales agudas.

Este álbum trae de nuevo una química que faltaba, inyectando de nuevo sentimiento a su música y deshaciéndose, al menos como filosofía, de la “música de caja”. Toma influencia de los últimos trabajos The National y de Beck, creando un nuevo sonido más suave, minimalista, espacioso, gris y bello que su predecesor; y letras que hablan sobre la naturaleza de la distancia, el aislamiento, ansiedad paralizante y tristeza dolorosa. Radiohead suena triste; pero al menos suena de nuevo como una banda de rock alternativo inversivo. –Pedro Parés

Recomendación: Daydreaming

43. SZA – Ctrl

SZA demuestra ser muy hábil al crear una música con un sonido muy influenciado por el hip-hop, R&B, pop y soul; y también es una artista que no tiene miedo a enseñarnos quien realmente es. Decir que CTRL es un álbum muy personal e introspectivo sería una atenuar una realidad. Aquí, SZA nos confiesa de forma cruda como han sido sus relaciones, y como estas se han visto afectadas por celos, competencia y su falta de autoestima. Pasando por canciones como «Supermodel», «Prom», «Broken Clocks» y «Drew Barrymore», el álbum es un recuento de todos estos momentos difíciles que la han vuelto quien es hoy en día. De la mano con una producción pacífica y profunda, SZA es, definitivamente, una de las artistas más interesantes y creativas del hip-hop actual. –José Luis García

Recomendación: Prom

42. Cate Le Bon – Reward

En un mismo año, Cate Le Bon nos ha entregado esta obra impecable y arquitectónica; así como la coproducción, Myths 004, hecha en colaboración con el art-weirdo morocho, Bradford Cox.

En Reward, la distintiva voz exuberante de la artista, sintetizadores etéreos, percusiones metálicas, artificiales y orgánicas, saxofones, y guitarras aéreas; arreglos psicodélicos y melódicos en formato indie que dibujan una atmósfera espaciosa y atractiva; y el aura a la vez raro y seductor del art pop tradicional; ilustran la estética y lifestyle de júbilo solitario característico de Le Bon.

Su curiosidad prueba combinaciones sonoras peculiares hasta hacerlas sonar bien, adheridas a letras profundamente femeninas, místicas y de amor-apego ansioso y romántico; y hacen de esta obra una gema diáfana y sensible. Perfecta para diseñadores gráficos socialmente torpes, soñadores, y otros fanáticos fantasiosos de 72 kilos. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Daylight Matters

41. Sufjan Stevens – Carrie & Lowell

Carrie & Lowell es una obra sumamente sencilla, tímida y silenciosa. Carece del grandiosismo y epicidad construido y perfeccionado en los últimos proyectos de Stevens. En contraste, este álbum es un “Momentary Lapse of Reason” en él que, a raíz de la muerte de su madre y la endeble memoria de ella, Stevens regresa a reflexionar en soledad con el «espíritu de su silencio».

Líricamente, su difícil relación en vida con ella –quién sufría de depresión y esquizofrenia– es el tema central; la cual es entregada en la obra a través de una memoria confesional, marcada por la ausencia, el alcoholismo y el abandono a temprana edad, y sus consecuencias en la vida de Stevens: depresión, rencor contra su madre, misericordia a medias, desapego y aislamiento, y remordimiento por la distancia.

Musicalmente, este álbum tiene cierta cercanía con en el trabajo de músicos folk tradicionales como Paul Simon y Elliot Smith, con voces susurrantes y apacibles, acordes templados y orgánicos, y letras personalísimas y sinceras. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Fourth of July

40. Slowdive – Slowdive

Como no podía ser de otra forma, una de las bandas más enigmáticas y queridas dentro del shoegaze – auténticas precursoras verdaderamente – regresaba, tras más de veinte años de la minimalista “Pygmalion”; con un disco que apartaría miradas del piso y haría que las cabezas blancas prestaran atención de nuevo al género. Homónimo y es que después de tanto tiempo alejados de música, enfocados en su vida adulta, realmente esta vez hablarían de sí mismos. La inmersión es más lenta que nunca: sonidos hipnóticos, atmosféricos, suaves, etéreos, melancolía pura y dura que evoca distintas reminiscencias; aquellas noches lluviosas o de insomnio; abrazado a tu chica o en tu coche mientras conduces por aquella carretera solitaria. Pensativo, emocionado, nostálgico. Nostalgia por experiencias que quizás nunca ocurrieron, pero de alguna forma recuerdas. Como exclaman Neil Halstead y Rachel Goswell en (‘Go Get It’): «I wanna see it, I wanna feel it”. Quizás la píldora estaba realmente azucarada. –Pedro Parés

Recomendación: Slomo

39. Parquet Courts – Wide Awaaaaake!

Andrew Savage, uno de los miembros de Parquet Courts, una vez declaró que quería hacer un álbum de punk que pudiera ponerse en fiestas; podemos decir que con Wide Awaaake!, la banda definitivamente logro su cometido. Es increíble lo divertido, entusiasmante y bailable que resulta sónicamente este álbum. Es un sonido inspirado en el rock de los 70s y cuyas letras están cargadas de una profunda crítica al mundo y unas cuantas dudas existenciales. Pero al final, la esencia de este álbum, con sus sonidos y estilo retro, es que Parquet Courts busca recordarnos que hay momentos en que la música solo debe hacernos sentir como que nada a nuestro alrededor realmente importa. Hay momentos donde, verdaderamente, solo importa divertirnos. –José Luis García

Recomendación: Almost Had to Start a Fight

38. Deerhunter – Halcyon Digest

Halcyon Digest es un conjunto de sombras y cortinas brumosas que aparecen y desaparecen suavemente durante todo el álbum. Las melodías; el atuendo atmosférico y fantasmagórico del indie psicodélico y reverberante; las letras que narran cuentos de nostalgia, olvido, sufrimiento palidecido, memoria y viento; parecen provenir de nuestro inconsciente y arribar hasta nosotros por razón de un incesante eco.

La experiencia de este álbum es misteriosa. Es cierto que en él hay una profunda melancolía (Come on, kid/Keep your head up and sigh/You don’t to understand/The reasons why, oh why…) (“Don’t Cry”) y una clara despedida de lo mundano (Try to recognize your son/In your eyes he’s gone, gone, gone, gone, gone) (“Memory Boy”); más de a ratos, parece ser una verdadera ruta de ventura, interna y silenciosa, hacía una dimensión de añoranza dorada y jovial dentro de nuestra soledad más absoluta, como en “Basement Scene” (Dream, a little dream/All about the basement scene/I don’t wanna wake up, I don’t wanna wake up/I don’t wanna wake up, no) y en “Revival” (Only fear/Can make you feel lonely out here/You learn to accept/Whatever you can get). –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Coronado

37. Tyler, The Creator – IGOR 

Hermosamente producido y lleno de momentos donde Tyler the Creator muestra su álbum más íntimo hasta la fecha, IGOR hace una mejora a aquellos sonidos e influencias que comenzaron a surgir con Flower Boy. Tyler nos guía por el ciclo de cualquier relación fallida: un amor que tiene su inicio y fin pero donde siempre permanecerá la duda por saber lo que pudo haber sido. Bello e inspirado por esta relación fracasada, jamás había Tyler sido tan vulnerable y real como acá. Agregándole un juego y experimentación a su producción, con una gran gamas de sonidos y capas a sus canciones, Tyler logra adentrarnos y perdernos en su increíble crecimiento artístico. –José Luis García Recomendación: Running Out of Time/New Magic Wand

36. King Krule – The Ooz

Andy Marschall, a.k.a. “King Krule”, es un merodeador decadente, «mitad hombre, mitad tiburón», desorientado en las texturas y proyecciones producidas por su sonido alienante –compuesto por elementos de jazz rock, post-punk, dub y trip hop–; en el que parace aparecer y desaparecer como un eco en la estética de una urbe aplastante de trasnocho, ruinas, faros solitarios, espejos en baños, puñetazos, soledad y callejuelas.

The Ooz experimenta el delirio de estados hipnagógicos y destapa una “infrarealidad” perturbada, extraña y seductora oculta «debajo de la superficie de lo cotidiano» –a lo Blue Velvet de David Lynch–. Estéticamente, el resultado es un óleo musical que inintencionalmente proyecta el sentimiento de las pinturas nocturnas de Van Gogh y los ecos y revelaciones primitivistas de Gauguin en una noche alumbrada extrañamente. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Lonely Blue

35. Arctic Monkeys – AM

Siendo posiblemente el único álbum de rock realmente popular de toda la década, 2013 se sintió como si por un segundo todos estaban escuchando y viviendo alguna canción de AM.

Habiendo pasado los años, es fácil notar que el disco no ha envejecido tan bien, pero es indudable su importancia. La estética de la escena rock durante ese tiempo se vio impregnada por la influencia y sonidos de éste (a menos que tu nombre sea Jack White) y de pronto, por un momento, todos queríamos ser como Alex Turner. Todos querían cantar estas canciones con letras llenas de pasión y lujuria, que reflejaban esa sensación de querer estar despiertos hasta tarde con alguien especial. Y es que precisamente esta fue la clave de su éxito: la gente se identificó, el sonido logro trascender la barrera de género, y como todavía existía Tumblr, el rock, por una vez más (y quizá la última), paso a ser algo cool para las masas. –José Luis García

Recomendación: No. 1 Party Anthem

34. Mount Eerie – A Crow Looked at Me

Phil Elverum; desértico, monótono, seco y vacío; una parálisis sorda; y comienza el álbum: “Death is real/Someone’s there and then their not/Is not for singing about/Is not for making in it into art./When real death enters the house all poetry is dumb.”.

Muere su esposa de cáncer, la vida se despoja de sentido, Elverum compone esta pieza. Confiesa días después en una entrevista: “Para mí, viendo las canciones que solía hacer, antes de esto, yo era más un usador de símbolos. Las canciones anteriores son mucho acerca de mirar el mundo a mí alrededor y encontrar sentido en estas cosas que son sólo cosas. (…) [Este récord] es simplemente donde está mi cabeza ahora. (…). Los pensamientos profundos y las experiencias profundas prueban ser trucos que jugamos en nosotros mismos, y la poesía se revela en ser sólo, algo así como, algunas palabras tontas que alguien puso en un orden interesante. Todos los libros en mis estantes, cuando me dirigía a ellos para buscar ayuda con mi angustia, todos se sentían tan crasos. Ellos no lo entendían. Esos libros no entienden. Nadie entiende (…)”.

Es una apertura brusca y sincera. Este Elverum pierde el ensueño en metafísicas; y –esta vez fuera de toda melancolía y elucubración teórica– experimenta un nihilismo en carne “There’s nothing to learn/Her absence is a scream/saying nothing/Conceptual emptiness was cool to talk about/Back before I knew my way around these hospitals/I would like to forget and go back into imagining/That snow shining permanently alone could say something to me true and comforting.”

“Slow pulsing/red tower lights/across the distance” se repite en “Soria Moria”; Elverum alucina; un blando pálido y brumoso éter siempre inasible, siempre demasiado lejos; escucha en los árboles: “Just keep going, there’s a place where the wind could erase this for you, and the branches could white-nose you back away”.

Sin embargo, a pesar de la asfixia muda cierra diciendo que Geneviève sigue con él y su hija. En ínfimos momentos de la quietud la siente y clausura el álbum con “Crow”.

Musicalmente, el álbum es un indie folk esquelético que “apenas es música” –como ha declarado Elverum en múltiples entrevistas–: “Quería que el punto fuese (…) que Geneviève aún está aun con nosotros en alguna manera”. En la caratula, la mano de Elverum sostiene una copia de “Night Palace” de su esposa, de la poeta Joanne Kyger:

“The best thing about the past/is that it’s over/when you die./you wake up/from the dream/that’s your life./Then you grow up and get to be post human/in a past that keeps happening/ahead of you.” –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Crow

33. Tyler, The Creator – Flowerboy

Hasta este momento de su carrera, Tyler Gregory Okonma, era un artista que daba la impresión que todos reconocían su gran talento pero en el fondo no tomaban en serio. Empezando por sí mismo. “Scum Fuck, Flower Boy” como originariamente se llamaba el disco, simboliza el choque dimensional de dos personalidades: El niño rebelde y bromista, que depende de letras misantrópicas y imágenes violentas; con historial digno de ser tildado de homófobo; y el hombre sensible, introspectivo y honesto con su orientación sexual . En «Where This Flower Blooms» compara (junto quizás a la persona más indicada) su progreso como persona con el proceso de una flor floreciendo “I rock, I roll, I bloom, I grow”. Durante «Boredom» se sincera consigo mismo: se considera el culpable de su propio aislamiento. De manera más nostálgica y oscura, detalla sus inseguridades durante la melancólica «November», encara sentimientos reprimidos en «Garden Shed», revela que ha estado besando chicos blancos desde 2004 en «I Ain’t Got Time» y hasta llega a confesar su amor durante una llamada telefónica en «Glitter». Además de ser su expresión artística definitiva. Flower Boy es la página arrancada de su diario que tenía escondida y por alguna razón nos ha decidido mostrar. –Pedro Parés

Recomendación: 911/Mr. Lonely

32. The Drones – I See Seaweed

Más allá de todo lo que se pueda decir de la brillante música dentro del sexto disco de la banda de Perth; una sombría y sobrecogedora instrumentación canalizada en un zig-zag poseído entre un crudo noise-rock digno a cualquier comparación con The Stooges, y un punk-blues impulsado por la inmensa contribución en el piano de Steve Hesketh. Es posiblemente la apasionada voz de Gareth Liddiard, y sus letras infinitamente desgarradoras lo que eleven a “I See Seaweed” a un pedestal inalcanzable para el resto de mortales.

Vocifera su preocupación ante la superpoblación en el opening track: “We’re lockstepping in our billions, Lockstepping in our swarms/Lockstepping in the certainty that more need to be born.” y contrasta la madre naturaleza con el recuerdo de una chica que conoció pero ya ha muerto: “Admit it, she was kinda cute/Her panties were your parachute” y una plaga: “Not knowing we’d do what all plagues do/I forget her all the time these days and be forgotten too.” dejando claro al oyente, desde el inicio, que nosotros somos esa plaga. Realiza un lúgubre paseo utilizando los nueve lentes del Google Street View por las calles de su infancia durante la introvertida (‘Nine Eyes’) y critica la crueldad que nos hizo enviar una criatura al espacio en la emocionante (‘Laika’). El pesimismo se mantiene hasta el final, pero Gareth conserva una pizca de esperanza; le pregunta a un suicida: ¿por qué escribir una carta que nunca enviarás?, y le ruega a esta persona que se quede con él. En un mundo que no aprende. Que comete los mismos errores. Pero hay tiempo de tratar de enmendarlos: “So goodbye, my friend, I’m hitting send/Forgive me talking straight/I’m only trying to make the world, a much less painful place.” –Pedro Parés

Recomendación: Why Write a Letter That You’ll Never Send

31. Flying Lotus – Cosmogramma

Cosmogramma es una galaxia ecléctica. Casi completamente instrumental, es la labor de estepa de un productor musical,  Steven Ellison, que experimenta su trabajo desde el papel de protagonista y este es amplificado por mil. El resultado es una nébula de texturas complejas; saxofones fríos, harpas agudas, escalas de bajos veloces, sintetizadores espaciales y atmosferas extraterrestres; una fusión de que recorre samples post-J Dilla, hip hop experimental, IDM, psychedelia, glitch, ambient, drum and bass, techno, entre muchos otros géneros; con una marcada esencia de diversas corrientes de jazz –como nu jazz, free jazz y acid jazz– y organizado orquestalmente en múltiples capas.

Conceptualmente, este álbum guarda un denso estilo maximalista y afrofuturista; concebido por su autor como un “mapa del universo” e influenciado por proyecciones astrales, alucinógenos, sueños lúcidos y el binomio vida-muerte; temas que se irán repitiendo con variaciones más o menos fuertes en la discografía posterior de Flying Lotus. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Pickled!

30. Deafheaven – Sunbather

Sunbather es como una tormenta fatalista que se convierte en luz; una mezcla de distorsión melódica, baterías aceleradas, guitarras incendiadas y voces rasgadas: una mar brava, furiosa e inclemente que sacude nuestras bajezas y las vuelca en un grito desgarrador arrancando todo rencor y dejándonos límpidos.

Bello, catastrófico y liberador como Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven. Este álbum es describible en cuanto a corriente como esencias de screamo y metal en un torrente de blackgaze soleado; una pieza de black metal rosado con una arte elevable a símbolo. En palabras de George Clarke, cantante de la banda:

La paleta de color es como se ve cuando estás acostado en el parque y tus ojos están cerrados y estás viendo hacía el sol”. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Dream House

29. Deerhunter – Why Hasn’t Everything Already Disappeared?

Deerhunter es una de las únicas bandas cercanas a explorar un tópico filosófico sobre una condición invetarada, no erguida tan bien hasta nuestro tiempo en una expresión sonora: el canon de la Desaparición de todo; en memoria, luego en viento y luego en nada.

El indie barroco compuesto por sonidos pastorales, sintetizadores psicodélicos y ritmos cansinos; forma un sonido que es a la vez antiguo y futurista; y parecen resoplar ecos de palabras iluminadas pero lejanas; del limbo humano de Pico della Mirandolla, el tedio de Baudelaire, el misticismo de Rilke, la angustia de Camus, y el rumbo de ilusiones de Braudilliard. Bradford Cox, sin embargo, no ha tenido miedo de intentar descubrir algo detrás de las apariencias insoportables y pesadas del mundo, y se sigue alejando de todos nosotros mientras deja en el camino sus detalles, sus canciones y sus excentricidades.

Este camino tomado –aún a costas del gusto de la crítica y de los fanáticos– es directo hacia el descanto, brutalmente honesto y claro, pero digno del poeta comprometido y del pensador. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: What Happens to People?

28. Arcade Fire – The Suburbs

The Suburbs se siente como escuchar un recuerdo. Un recuerdo lleno de nostalgia de un pasado que puede o no haber ocurrido, pero que indudablemente fue real. Son sus letras más sinceras desde la era de Funeral, tocando temas sobre la niñez, la juventud y el crecer, encapsuladas en metáforas sobre la vida en los suburbios y que esconden detrás de ellas una búsqueda por un sentido en nuestras vidas. Arcade Fire nos invita pensar que debemos sobrevivir los primeros años en unos suburbios imperfectos para adentrarnos en nuestra búsqueda por una utopía liberal. La música no se queda atrás de la temática y toma inspiraciones en sonidos del folk, pop, rock e indie, lo que la hace sentirse acogedora, cálida y melancólica al mismo tiempo. Con esto, Arcade Fire creo su pieza más inspirada de esta década, sementándolos como la banda definitiva de rock alternativo, y que para suerte de todos, le permitió a Regine regalarnos «Sprawl II». –José Luis García

Recomendación: The Suburbs

27. Mount Eerie – Now Only

I sing to you”. El sufrimiento de Phil Elverum se transforma. En 2018, la pintura de la partida de Geneviève se hizo más abstracta y asociada a memorias sin cronología, cuando a la salida de este álbum se vislumbró una desintegración más avanzada y crónica –inevitable– del espíritu de Elverum en la muerte de su esposa y recuerdos enlazados. Now Only es una meditación testimonial en la que plasma un prolongado continuo de remembranza; se refleja en él, interactúa con la memoria de Geneviève, y observa cómo esta, como una ilusión, se desdibuja, cambia y desparece sin quererlo mientras el tiempo continúa. Brotan momentos de disociación, momentos de claridad en la confusión, momentos de valentía y coraje y momentos de tormenta; florece una imagen matizada del duelo. Confiesa en una entrevista para Stereogum: “(…) Aún [estando] en el presente, estoy presenciando la memoria de lo que queda de Geneviève convertirse en una versión de ella que no es ella, por supuesto. Ella, en su entereza, se ha ido y no puede ser preservada, así que ahora mismo, estoy experimentando esta extraña transición hacia una versión disminuida de ella. Saltar de un lado a otro en la línea de tiempo es realmente cómo es la vida día a día cuando soy halado por la memoria y preocupaciones sobre el futuro, así como criar a una niña que va a vivir en ese futuro con el bagaje de estos recuerdos. Escribir canciones que también saltaran de una lado a otro [de la línea de tiempo] parecía una forma precisa de describir cómo se siente la vida.” Autobiográfica; la obra manifiesta musicalmente (mayor tecnicidad e instrumentación que resalta el sentimiento de las canciones) y en líricas (más narrativas) el desdoblamiento del sufrimiento y la inmersión de Elverum en la fútil y descosida búsqueda de Geneviève “en las rocas, en la nieve, en el atardecer, en cuervos, en los Himalayas” (“Tintin in Tibet”, “Seaweed”, “Crow Pt. 1” y “Crow Pt. 2”). Este proyecto sigue siendo un desgarro insoportable. En el sino de muerte, Elverum asoma casarse a una idea de “presente” como alternativa soportable pero no lo logra realmente. Sin embargo, deja una reflexión en el camino para, tal vez, reencontrarla en un futuro cuando esté listo para despojarse de todo. (These waves hit less frequently/They thin and then they are gone/You are gone and then your echo is gone/And then the crying is gone/And what is left but this merchandise?) (This is what my life feels like now/Like I got abruptly dropped off by the side of the road/In the middle of a long horrible ride/In a hot van that was too full of confident chattering dudes/And the sound of tires receding/Taking in the night air I say/»Now only») (“Now Only”). –Ricardo A. Chacón Recomendación: Now Only

26. IDLES – Joy as an Act of Resistence

Un comienzo abrumador y atmosférico con su opening-track Colossus sienta las bases para lo que vendrá en el resto del álbum: un sonido pesado que explota para crear un grito de rabia ante las adversidades y problemas del mundo. Criticando la masculinidad toxica e incentivando a su audiencia a ser más sensibles y amarse a sí mismos, Talbot y compañía se dirigen a nosotros con unas letras bastante cargadas de contenido político. La música acompaña estos temas con una instrumentación envolvente, donde todos los sonidos van de la mano para crear punk irresistible, adictivo e irreverente. IDLES impone su visión del mundo mientras te hace querer bailar con su música, en un álbum potente y que contiene eso que necesita el género para seguir siendo relevante hoy en día. –José Luis García

Recomendación: Never Fight a Man with a Pern

25. Death Grips – Ex Military

El mixtape comienza con el audio de una entrevista al criminal y líder de culto de los 60’s, Charles Manson: “I’m the King, man. I run the underworld, guy.”

MC Ride presiente una similitud psicológica con este personaje: Ambos tienen una visión de sí mismos como una bestia inhumana y demoniaca que es su propio Dios (Baphomet).

La temática global de la pieza es épica, oscura y complicada: correspondencia y odio hacia el arquetipo satánico; obsesión e ira contra el fascismo de Manson, venganza placentera en su caída; individualismo, dominio interno e iluminación, pero descontrol perverso; excitación; la era digital; y sobretodo, pasión intensa consumada en una violencia reveladora.

Como Raskolnikov en Crimen y Castigo, MC Ride se considera encima de las normas de los hombres y la moral convencional; interpreta el mito de la caverna de Platón; y dentro de una narrativa plagada de metáforas y gritos como hojas de guillotinas; se licencia para matar por derecho de una verdad natural y ser el monstruo que vive en su interior, “The passion that blinds me so I feel – Yuh!/Can’t let go, no it flows through our veins/Blows through our tunnels and rattles our chains/And they all fall down – Yuh! Yuh! Yuh!”.

Death Grips está en llamas; con mezclas intrincadas, beats desorientantes, y un lenguaje abstruso y retador; pero una producción impecable. Esta pieza es un hito que sienta el tono para el resto de los proyectos siguientes de la banda. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Guillotine

24. Alex Turner – Submarine

Delicado. Intimo. Minimalista. Como un poeta pidiendo calma a sus oyentes, Turner recita las palabras “It’s like you’re trying to get to heaven in a hurry/And the queue was shorter than you thought it’d be”.

Reconociendo las dificultades del mundo moderno para aquellos románticos e introvertidos, Alex regala una pieza acústica que trasciende la película para la que se hizo. Letras sobre la inseguridad y el amor hablan directamente para aquellos que viven recluidos, como en “Stuck on a Puzzle”, para luego alentarlos a salir de su zona de confort y encaminarse hacia la luz; a seguir sus propios amores y pasiones. “As long as you still keep peppering the pill/you’ll find a way to spit it out again”, le dice a aquellos no atrevidos. Todo cierra con la aceptación de que en la vida no siempre habrá éxitos, sobre todo cuando de relaciones se trata, pero “If you are gonna walk on water, [at least] make sure you wear your comfortable shoes”. En menos de 20 minutos, Alex realmente logra transmitir un mensaje emocionante para aquellos que oigan esta hermosa y tan personal pieza. –José Luis García

Recomendación: It’s Hard to Get Around the Wind

23. Death Grips – Bottomless Pit

“El arte puede inspirar, corromper, o inspirar a personas corrompidas”.

La voz de Clementine Creevy abre “Giving bad people good ideas” con un tono agudo y maniático. Botttomless Pit explota en un monstruo dominante de voces animales escupidas en histeria, intestinos, sangre y sudor caliente; estructuras musicales sumamente complejas; todas chocan contra la audiencia en una vorágine frenética.

La mayoría del álbum, parece la afirmación –como la risa macabra en la caratula del álbum– de una zona de guerra mental y un Helter Skelter exterior; derretido en drogas perturbadoras, sexualidad violenta, paranoia en el internet y corrupción digital; una realidad agresiva que no censura la cólera ni la anarquía: las disfruta.

El arte de este álbum colapsa y destruye formas; pero la idea de dominio en medio de un nihilismo postmoderno abrasivo es importante. El dúo de MC Ride y Zack Hill desafía y pertuba el paradigma Armonía vs. Caos, decantándose por el segundo; musicalmente se siente como un “gancho en los intestinos” sostenido por una estructura profundamente animal. Basta descubrir la correspondencia, más perceptible por los sentidos que por el pensamiento, para saltar las vísceras afuera y disfrutarlo también. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Giving Bad People Good Ideas

22. Jamie XX – In Colour

En una experiencia tan colorida como su portada, Jamie XX juega con géneros que van desde música de ambiente, house, lo-fi e hip-hop, para demostrar que en momentos, la música puede sentirse al alcance del tacto. Con una excelente producción, la cantidad de capas de sonidos, texturas, y efectos crean una sensación palpable de éxtasis, melancolía y nostalgia, con la cual será irresistible no querer bailar o, en el peor caso, estar triste. Y es que no existe un punto medio. Canciones como «Gosh, I Know There’s Gonna Be (Good Times)», «Loud Places», «Girl» o «The Rest is Noise» son irresistiblemente enérgicas y adictivas, mientras que en otras los sonidos más ambientales dominan, como en «Sleep Sound» y «Hold Tight». Por último, la nostalgia y sensación de soledad mostradas en «Obvs» y «Stranger in a Room» invitan a la reflexión y al invoque de recuerdos perdidos. Es un álbum muy elegante en el cual te podrás perder por horas y con el que James Smith demuestra no solo ser uno de los mejores DJs y productores del momento, si no la fuerza detrás del éxito de The XX. –José Luís García Recomendación: Obvs

21. Frank Ocean – Channel Orange

Después de Nostalgia, Ultra (2011); Frank Ocean sale del velo del ghostwriting y deja de escribir para artistas como Justin Bieber, John Legend y Beyoncé. Su voz delicada y enfoques modernos en la musica popular negra –integrando elementos funk, jazz y avant-garde– lo agrupan en la nueva escena de R&B experimental y R&B art de comienzos de los 2010s liderada por artistas como The Weeknd, y lo hacen alcanzar éxito comercial y apoyo de la crítica en los últimos años. Una nueva escena en hay una fuerte influencia de temas como drogas, depresión y promiscuidad.

Channel Orange está hecho de amplitud instrumental, smooth-voices y simpleza. Líricamente, canciones como “Thinking About You”, “Sweet Life”, “Crack Rock”, y otras esenciales como “Pyramids” y “Bad Religion”, cubren en un hilo de pensamiento temas como niños ricos, amor superficial, el abismo de las drogas, hipersensibilidad, y prostitución; y marcan el camino de lo que serán sus tópicos cardinales en Endless y Blonde y la gran influencia que tendrá posteriormente en la música mainstream. –José Luis García

Recomendación: Pyramids

20. Daughters – You Won’t Get What You Want

Gritos. Oscuridad. Asfixia. Tensión. Confusión. Peligro. Paranoia. Este album está lleno de sonidos industriales, ruidos y gritos desgarradores, baterías pesadas y amedrentadoras, y mucha distorsión; funge como la evocación más fidedigna de una parálisis de sueño amplificada por treinta; un Leviatán demente y torturador; o de la más maldita, extenuante, y perturbadora psicosis.

No existe un solo instante de paz en la pieza y es imposible no sentirse amenazado por ella. La música asfixiante y poesía inexpresiva se apila; y despilfarra en canciones como “Long Road, No Turns” (Everybody climbs up high then falls real far/A little is all it takes/A little is all it takes), toma mayor cuerpo en otras como “Satan in the Wait” (“That bastard had a head like a matchstick/Face like he was sucking concrete trough a straw/”Some faces not even a mother can love.”/Says the spit and spatter of broken glass from above”), da algunas señales desorientadoras sobre lo que está sucediendo (The same dead hand knocking at the door/There’s a war) (“Daughter”) y llega a su hito culminante en la paranoia infernal y el colapso absoluto de la cerrante “Guest House” (I’ve been knocking and knocking and knocking and knocking and/Pounding and knocking and knocking/Let me in…/I need a place to bury the soulless, charming/ Winter-hell creature upon me/Who boarded the windows?/Who closed the screens?) contribuyen a la ulterior atmósfera de insanidad mental y colapso que es, cuanto menos, internalizada durante el camino. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: City Song

19. Queens of the Stone Age – …Like Clockwork

Inspirado por una complicación que lo llevo a estar al borde de la muerte, Josh Homme dice haberse incursionado en la oscuridad en búsqueda de una inspiración, y de las profundidades de ese foso fue donde nació este álbum. 

Con un sonido “badass”, al comenzar este álbum te sentirás usando una chaqueta de cuero, unos lentes de sol y conduciendo una chopper a toda velocidad por alguna autopista del desierto. Inspirado en el blues y proveniente de algún jukebox antiguo, cada una de las canciones de este álbum tiene un sonido que se siente tan clásico como moderno, y sobre todas las cosas, cool. Destacan desde el comienzo la hard-hitting «Keep Your Eyes Peeled», un rock mas moderno en «I Sat by the Ocean», la irresistible «If I Had Tail» y las destructivas y moshpit-inducing «My God is the Sun» y «I Appear Missing». Cada pieza se siente complementaria a la anterior, y juntas crean la sensación de que el momentum del álbum nunca se pierde, pidiendo atención a sus ritmos, solos, artistas invitados y producción en todo momento. No solo cimienta a Josh como uno de los mejores front-mans del rock moderno, sino que realza el hecho de que para algunos artistas, la mejor luz de inspiración proviene de sitios oscuros. Uno de los mejores álbumes de rock de la década sin duda. –José Luis García

Recomendación: If I Had a Tail

18. glass beach – the first glass beach album

The first glass beach album es uno de los proyectos musicales más innovadores, versátiles y unapologetically pretenciosos de esta década. Con mezclas de jazz de los 60s’, new wave, indietrónica, power pop, punk y emo; letras infantiles; y un llamado de nostalgia flagrante a la generación Nintendo; es un testimonio del pastiche que es la Era Dorada del Contenido, sus efectos en la nueva música occidental, y su inherente multiplicidad y confusión.

Sobre este fenómeno, el espectro musical, y sus relaciones con el proyecto, “J” –el cantante de glass beach– publica lo siguiente en el stream oficial del álbum: “Aceptamos la tendencia hacia el genrelessness («ausencia de género definido») causado por la creciente irrelevancia de los sellos discográficos y la democratización de la música traída por el internet y disfrutamos jugar con las fronteras musicales inclusive hasta el punto del absurdo”.

Musicalmente, glass beach evoca un eco que alumbra un recodo polvoriento y rígido de nuestro corazón, y nos traslada hacia él: Super Smash Bros, Inuyasha, Avril Lavine, Green Day; la niñez y la pubertad, hipersensibilidad, la soledad de nuestro cuarto, querer sentirnos amados por primera vez. Los 2000’s son una época que hoy se siente demasiado remota; pero nos transporta con el sentimiento para hacernos saber que en realidad no estábamos solos y florecer finalmente una empatía que era necesaria. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: classic j dies and goes to hell

17. Beach House – Teen Dream

No es azar que Beach House empiece con “Zebra”, despojando velos de “Oasis child(s)” de fachadas doradas, manipuladores y dobles caras astutos. La voz coral de Victoria LeGrand es nacarada y desequilibrante y sienta el tono de pureza del álbum; resopla y atraviesa el alma sin filtro, se despliega dentro de nosotros y, surtiendo una canal de luz radiante, nos desnuda y obliga a la entrega de cuerpo y alma para entenderlo.

“Silver Soul” y “10 Mile Stereo” son experiencias íntimas y oscuras erigidas en mito, las de una entrega romántica absoluta y desesperada que atraviesa el alma como un rayo y nos eleva pero que termina; relato del amor bello, mágico, mutuo y pasional en cuyo destino está acompañado el insalvable carácter de ser fatalista y condenado; y su ciclo de nacimiento y muerte, como un mito, irremediablemente severo e inmodificable.

Los rasgos míticos sobre el desamor se mantienen durante todo el álbum; como la pasión que se erosiona y termina perdiendo en la brisa del recuerdo en “Walk in the Park”, y su evocación brumosa y nostálgica en “Used to Be”; despertares visuales e intercambios con el Frontier en “Norway”; nos dan una idea de que conceptos como el Clousure son falsos, y que por el contrario las memorias se quedan ardiendo en nuestra psique haciendo las piezas intimas donde nos encontramos a nosotros mismos. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: 10 Mile Stereo

16. Swans – To be Kind

Swans es un proyecto musical de rock eperimental; con una fuerte toma y mezcla de sonidos underground como noise, gothic, post-punk, ambient, industrial rock y no-wave. Una tremenda ambición musical e instrumental que, históricamente había diseñado un sonido elaborado y denso, visceral e inteligente.

“To be Kind” es el hito de esta experiencia; tenso, hipnótico y siniestro, pero cerebral y dichoso; como una especie de experiencia religiosa. Musicalmente es dramático, potente y caótico; con mayores influencias de folk e industrial, con bajos más pesados, progresiones dantescas y guitarras tensas. Líricas profundas acerca de liberación, manía, costumbres insuficientes, restricción, y vida y muerte; contribuyen a construir la estética primitiva a la vez que compleja de esta obra que intenta abarca, en una pieza de 2 horas, la experiencia del fenómeno humano. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Oxygen

15. Car Seat Headrest – Teens of Denial

Will Toledo empieza aquí la elaboración de los temas estéticos, musicales y líricos que culmina en Twin Fantasy; con un punk rock más crudo y menos taimado  que su sucesor. “Fill in the Blank”, es un himno de la estética lo-fi rock, el estilo bandcamp, y hace revival del sonido irreverente de The Strokes en los 2000’s; con distorsión, sincopatía y coros memorables.

Distorsión, pasión y voces fervorosas. “Destroyed by Hippie Powers”, “Drunk Drivers/Killer Whales”, “The Ballad of the Costa Concordia” recopilan letras sobre estar molesto contra el mundo y contra las personas, ansiedad y dolor embotellado, y problemas sociales y emotivos de un adolescente prolongado que recuerdan al espíritu joven de Julian Casablancas. Ricardo A. Chacón

Recomendación: The Ballad of Costa Concordia

14. Beach House – Bloom

Bloom es un denso bloque de láminas sonoras que se superponen unas sobre otras. La guitarra melódica y destellante, exuberante en reverberación de Alex Scally, de inspiración en MBV; el ritmo acompasado, sutil e hipnótico de baterías acústicas y ciertos residuos de drum machines cíclicos; más otros detalles individuales; hilados por un rango amplio de sintetizadores en capas –desde atmosferas agudas hasta profundos bajos resonantes– levantan un auténtico Wall of Sound. Pero, diferente de lo que pudiera pensarse de estos elementos, estos no hacen a la música distante o alienante. Las letras tímidas y reflexivas “colocadas” delicadamente por la angelical y potente voz de Victoria Legrand nos trasladan hacia una dimensión etérea –en alguna parte de nuestro inconsciente– que es íntima y en la cual nos dejamos llevar por su guía omnipresente y fantasmagórica. Cercana y personalísima en nuestro aislamiento; funge como el instrumento central que le da sentido a las piezas.

Puede cuestionarse la falta de innovación en esta pieza, repitiendo casi incolumnemente la fina fórmula musical conseguida en su predecesor, Teen Dream. Sin embargo, existe una distinción que estriba en un fuerte contraste lirico; que lo pone por encima del último; en el que la cantante apela esta vez, no solo al mito del amor, sino al de la vida toda, en su experiencia flotante y ambigua de tifones emocionales, luces, ciclos e ilusión, e intenta hacer sentido de todo ello.

Aventura en “Wild”, imaginación salvaje en “Lazuli”, promesas en “New Year”, y el cierre con “Irene” y la hidden track “Wherever You Go”, crecer, contemplar e iluminarse dibujan la experiencia de este album, en lo que su guitarrista llama «its own world» y confiesa que «[Life] it’s not really a vacation; [for a] vacation for me is when you go away, but you’re still thinking about all the things you’ve left behind». –Ricardo A. Chacón

Recomendación: 10 Mile Stereo

13. Tame Impala – Currents

Con Currents, Tame Impala, y especificamente Kevin Parker, definió el sonido y la estética indie pop e indie rock posterior a 2015. La estética –o “vibra”– que crea esta obra es importante; ensoñada, colorida, vívida y soleada; marca el quiebre de la larga influencia de Pavement en la música indie mainstream –ilógico, pero real– y abre el camino hacia el cobijo en sonidos más 80sos y electrónicos, como dance y disco. Pasando el dominio de las guitarras al de los sintetizadores, y el de la pasión roja a la sensualidad púrpura.

Musicalmente, con canciones como “Let it Happen” y “The Less I Know the Better»; con bajos más groovy y audibles, baterías más destellantes, guitarras más rítmicas y sonidos de cuerda más refinados (menos reverberación y distorsión) marcan el cambio; líricamente, el álbum habla sobre temas como madurar, cambiar y el coming-of-age. Sellan el estilo de la clásica banda de festival musical de verano. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Let It Happen

12. Kendrick Lamar– Good Kid, M.A.A.D City

Revolucionario; Good Kid, M.A.A.D. City cambió al hip-hop de ahí en adelante. El breaktrough de Kendrick Lamar en el que para el momento demuestra ser el mejor rapero joven “in-the-game”. Una radiografia y diario personal sobre su vida creciendo en el barrio de Compton, California: presión y expectativa social (“Backseat Freestyle”), problemas con las drogas, violencia y delincuencia, narrativas de barrio, y marginalización; con un sonido trabajado y pegajoso.

Es una obra conceptual. Líricamente, canciones como “Poetic Justice” construyen narrativa idealizada del guapo de barrio, con una balada rap ensoñada y etérea que vive Lamar hasta que presiente su negatividad y peligros; para luego, en las crudas “Good Kid” y “m.A.A.d City” adentrarse en el cimiento áspero y cruel de esa vida y los problemas sociales y personales que no puede tapar. Es una cara íntima y subjetiva de la vida de un joven afroamericano en E.E.U.U. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Sing About Me, I’m Dying of Thrist

 

11. Car Seat Headrest – Twin Fantasy

Tomando inspiración de lo aprendido con su álbum pasado, Teens of Denial, Toledo creo esta nueva versión de su álbum más famoso, no solo mejorando su producción, su música y sus arreglos, si no dándole más vida y corazón a las canciones. Las emociones de Will siempre han sido muy palpables en su música, y en este realmente logra convencerte de ello. Emocional. Triste. Esperanzador. Con temas que incursionan en la juventud, el amor y la amistad, las drogas, y sobre todo, la perenne confusión e inseguridad que conlleva nuestra existencia.

Desde la primera canción, «My Boy (Twin Fantasy)», Will intenta convencernos de que al final de camino, por más difícil que sea, no estaremos solos. El camino estará repleto de momentos difíciles y llenos de duda, como expresa en otras canciones como «Sober to Death», «Nervous Young Inhumans», la irresistible «Bodys, Cute Thing» y por supuesto, la épica «Beach Life-in-Death». Sin embargo, una eventual sensación de satisfacción, o resignación en el peor caso, llegaran. Will no pretende conocer el camino hacia la felicidad, pero busca reconciliar todos sus miedos y sabe que la búsqueda por este debe empezar en algún sitio. Todo se incorpora a través de los sonidos que acompañan las letras de forma casi unísona gracias a una atmósfera de rock, poderío y vulnerabilidad que provocara a la parte interna/adolescente de ti querer gritarle al mundo al mismo tiempo que la voz desgarrada de Will lo hace.

La revisión de Twin Fantasy no solo mejoro muchísimo un álbum que de por si era bueno, sí no que fue un paso más allá y lo elevo hasta convertirlo en el sonido que el rock necesita para continuar siendo relevante hoy en día. Es el sonido de una generación como la de Will que, sin duda, todavía está en la búsqueda de aquella felicidad prometida. –José Luis García

Recomendación: Bodys

10. Arcade Fire– Reflektor

Reflektor toma inspiración en la antigua historia de Orfeo y Euridice, dos personajes de la mitología griega cuyo amor estuvo condenado desde su comienzo. Inspirados también en los sonidos la música de Haiti y del Caribe y un sonido más electrónico y disco, el rock con elementos indie que precede el historial de la banda jamás había sonado tan crudo y festivo como acá. Gracias a una buena producción liderada por James Murphy de LCD Soundsystem, Arcade Fire incursiona en letras cuyos temas hablan sobre el amor, la muerte, la soledad y la búsqueda por sentido en este mundo moderno. Es un álbum bastante poético y simbólico.

El álbum falla en secciones como «You Already Know» y «Supersymmetry», con experimentaciones no tan enfocadas; pero predominan los momentos brillantes como en la titular «Reflektor», junto a nada más y nada menos que David Bowie, que habla sobre como por culpa de la tecnología, se he perdido el contacto físico a cambio de interacciones digitales. Otras canciones como «Afterlife», «We Exist», «Normal Person», «It’s Never Over (Hey Orpheus)», «Porno» y «Here Comes the Night» Time dan a este álbum un peso y una sensación de penumbra nunca antes visto en un álbum de AF.

En definitiva, Reflektor es un álbum gris, pero que al mismo tiempo quiere e intenta iluminar la habitación en la que se oiga con una fiesta de muchos colores. Los temas podrán ser abrumadores en algunos momentos, pero Arcade Fire jamás había sonado tan inteligente y maduro como ahora. –José Luis García

Recomendación: Reflektor

9. Weyes Blood– Titanic Rising

Mientras pasa el tiempo y las décadas, la música, como el resto de las artes (y los atardeceres), aproximándose sea al desengaño (la no tendencia) o al firmamento, se enfrían y arropan del linaje de la eternidad o del olvido. Titanic Rising nace en esa bóveda, exclusiva para tan pocas manifestaciones humanas –sólo de las más espirituales, no están sujetas a su tiempo–; de las que la primera escucha se siente como un reencuentro.

Lo verdaderamente celestial no envejece; el temor al cambio y al desapego son normales y nos entumizan, pero Titanic Rising funge como un panorama de ilusiones, luces y sombras que, para igual tristeza que alegría, nos elevan y hacen flotar; fríos, inalterables, superiores e indiferentes; libres de la pesadumbre de nuestra obligada y maciza existencia. Musicalmente, los sonidos orquestarles y exuberantes de la obra nos elevan por esta vía estilizada y nostálgica, y llegan a su hito a mitad de la pieza, en “Movies”, donde la experiencia se hace visual, y nos atrevemos a la levantar la quijada aun a pesar de la tristeza, el miedo, y la soledad: Todos caminamos este pasaje de soledad solos, pero juntos.

Estos sonidos y letras, que retratan los idearios ensoñados y nostálgicos de The Beach Boys, mezclados con temas modernos como la angustia existencial y el sufrimiento en soledad “Waiting for something with meaning to come through soon”, el suicidio, y la añoranza de personas que ya han partido “Waiting for the call from beyond”, dan un donaire de atemporalidad a la obra y la inyectan de una profusa empatía.

Vemos la estrellas, y recordamos el pasaje de Tanizaki: «Were it not for shadows, there would be no beauty.» –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Movies

8. Vampire Weekend – Modern Vampires of the City

Modern Vampires of the City invoca una mística muy particular. Con solo su portada, se nota es un álbum introspectivo. Criticó. Romántico. Pragmático. Religioso. Pecador y angelical al mismo tiempo, tal y como los colores blanco y negro que presenta. Y sobre todo atrevido, pues llega a preguntarse ¿qué es aquello que realmente da sentido a nuestro paso por el mundo?, ¿Estamos siendo felices y aprovechando nuestras vidas al máximo? Sobre comentarios que hacen hincapié en la religión, Ezra y su banda literalmente nos gritan sobre nuestra mortalidad y la forma en la decidimos existir, obrar y amar.

Existe un contraste interesante entre la música y sus letras, pues Ezra canta “If I’m born again/I know that the world will disagree/Want a little grace/But who’s gonna say a little grace for me?” mostrando la imposibilidad del mundo en concordar en temas religiosos. Pero escuchar este álbum debe sentirse parecido a entrar por las puertas del cielo. Pianos. Cuerdas. Arreglos orquestales. Elementos experimentales barrocos con infusiones de rock, pop, indie, sintetizadores y la misma percusión adictiva de sus álbumes pasados. Instrumentalmente, es algo realmente hermoso de escuchar. De alguna forma logra ser más Vampire Weekend que nunca, pero al mismo tiempo totalmente distinto a sus predecesores.

Es un álbum denso. Invita a la reflexión y el descubrir de aquellos temas profundos que sabemos están ahí, pero nuestra propia neblina nos hacen ocultar, tal como la portada del álbum. A pesar de la sensación de abandono y urgencia que llevemos, “Take your time, Young Lion”; la calma y la esperanza nos ayudaran en el camino.–José Luis García

Recomendación: Diane Young

7. Frank Ocean – Blonde

Escuchar Blonde es lo más parecido a nadar en contra de la corriente. Es como contender un flujo de recuerdos indelebles ligados, a través de tus momentos y experiencias, a este paisaje impresionista de la memoria de Christopher Edwin Breaux.

Similar a los mejores cuadros de Monet, da la sensación que Ocean busca captar, con la mayor naturalidad posible, su impresión del mundo que lo rodea. A diferencia de Channel Orange, donde se apreciaba una gama de influencias dentro del género de smooth/psychedelic soul clásico como Marvin Gaye o Stevie Wonder, y de estandartes del neo-soul noventero como D’Angelo y Erykah Badu, su segundo (quizás tercer) disco, te introduce dentro de un ambiente intimista creado a partir de una instrumentación minimalista y melodías que pudieron haber sido imaginadas por Paul McCartney o el mismísimo Brian Wilson. Todo arropado bajo un lirismo floreciente, preceptivamente sin estructura y personalísimo:

En «Nikes» después de criticar el materialismo y sus trampas, salía de su escondite tras cuatro largos años de espera, “We’ll let you guys prophesy/We gon’ see the future first”, porque él siempre estará varias jugadas por delante de una sociedad que solo espera para hablar del otro. Donde mayor recae el enfoque del disco, y lo que hace a Blonde tan fácil identificable es como explora el concepto del amor y el desamor en una era más inclinada al aislamiento. Relaciones destinadas a fallar como en «Ivy» (“I thought that I was dreamin’ when you said you love me/The start of nothin’, I had no chance to prepare I couldn’t see you comin”); temas de amor propio («Solo»), mortalidad («Pink + White») , la dualidad de la cambiante («Nights»), relaciones familiares, consumo de drogas y por supuesto depresión.

Nada se siente más cinemática que la recta final: desde las desgarradoras «Close to You»: “I’ll be honest, I wasn’t devastated/But you could’ve held my hands through this, baby” y «White Ferrari»: “I care for you still and I will forever/That was my part of the deal. We got so familiar”, los celestiales arreglos de Jonny Greenwood mientras cita a Elliott Smith (“This is not my life/It’s just a fond farewell to a friend”) durante la perfecta «Siegfried», el aroma a gospel que evoca la producción de James Blake y la voz de Kim Gordon en «Godspeed», y desde luego la celebración de la independencia personal que simboliza la sacada de una cápsula del tiempo («Future Free»).

Frank crea con Blonde un sentimiento parecido al efecto que produce un pozo. Nosotros derramamos nuestras emociones. Pero lo que hace que el pozo sea realmente excepcional es que no solo deja que viertas dentro de el; los refleja de vuelta. Proporcionando tranquilidad y paz. Proporcionando una perspectiva que antes no tenías. Nos mintió cuando dijo que los chicos no lloran. –Pedro Parés

Recomendación: Nights

6. Kanye West – Yeezus

Inspirado en el diseñador Martin Margiela, la lógica del empaque minimalista de Yeezus era sintonizar la naturaleza de la música misma. Lo que se escucha luego son sintetizadores que retumban como láseres, coros angelicales, tambores ensordecedores, gritos, pérdidas de aliento, gemidos, acentos jamaicanos, las voces sintetizadas de Nina Simone o Justin Vernon, el tarareo de Kid Cudi; y se escucha a Kanye: agresivo, maníaco, enérgico, apasionado, vulgar, frenético, robotizado; se compara con Dios pero a la vez se cuenta entre los nuevos esclavos, pelea con sus demonios internos, expresa el dolor del fin de una relación pero presume una mejorada montado en una motocicleta. Los sonidos están distorsionados. Desenterrados de otra dimensión; como si de alguna forma adquirió una máquina y extrajo música del futuro. Nunca la expresión “adelantado a su tiempo” fue tan verídica: si no lo descifras, no te preocupes; como dijo Marty McFly: “a sus hijos les fascinara”. –Pedro Parés

Recomendación: New Slaves

5. Kanye West – My Beautiful Dark Twisted Fantasy

MBDTF es la confirmación de Kanye como una fuerza a ser reconocida en la música más allá del rap, el hip-hop o su poder como productor, sino como un visionario que toma inspiración de muchos otros lugares. Es concretamente en este álbum donde Kanye solidifica aquello que comenzó en su álbum Graduation y finalmente se convierte en el prototipo del Rockstar del siglo XXI.

Es una pieza llena de momentos increíbles, con una producción impecable, que te hará sentir éxtasis y poder durante toda su duración. El opening track, Dark Fantasy, logra sentar las bases de lo que será toda la experiencia por venir: coros con arreglos y armonías cuidadosamente ensambladas que crecen y te harán sentir exaltado hasta que llega el momento de cambiar el tono de la canción con un beat sobre el que Kanye rapeara sus líneas más personales e introspectivas. Lo que le sigue es un viaje en donde la personalidad y el ego de Kanye son la atracción principal, y donde se muestran sus más grandes fallas y errores en el fondo. Canciones como «Monster», «POWER», «All of the Lights», «Blame Game» y «Hell of a Life» probablemente te harán odiar a Kanye por sus letras provocativas, pero dejar de sacudir la cabeza será casi imposible; otras como en «Lost in the World» y su obra maestra «Runaway», cambia y sentirás como este personaje en el fondo es sensible y con un gran peso sobre sus hombros, reconociendo esconder tras su ego y placeres banales estos miedos. Es un constante forcejeo para decidir con cuál de estas facetas quiere quedarse Kanye, y va de la mano de features increíbles de otros artistas como Nicky Minaj, Pusha T, Rick Ross y otros.

Para realizar este álbum, el sentido artístico de Kanye West alcanzó su nivel más alto hasta entonces, y tras su caída en 2009 y posterior aislamiento, en vez de retraerse para buscar el cariño que perdió, volvió para revolucionar y crear una de las piezas mejor elaboradas de la década, alcanzando su redención ante los ojos de muchos. El proceso incluyo monstruos y balerinas, pero solo con estas excentricidades podría haberlo hecho. Solo así podría pasar a convertirse en más Kanye que nunca. –José Luis García

Recomendación: Runaway

4. Death Grips – The Money Store

Luego de Exmilitary, Death Grips tenía en sus manos uno de los sonidos más enigmáticos, asfixiantes, impredecibles e interesantes del momento, y con este álbum lograron explotar todas esas cualidades para crear una experiencia sónica como ninguna otra. Al comienzo sentirás ser transportado a otra dimensión: una monstruosa, donde la violencia, las drogas y el descontrol son la normativa. Sin embargo, con una temática y un sonido tan visceral, una vez que logras acostumbrarte al lugar y consigues una idea de lo que está ocurriendo, se hace posible echarse un poco para atrás, experimentar y hasta disfrutar de lo que Stefan, Zach y Andy quieren transmitir. “It’s [such] a long way down”, pero definitivamente valdrá la pena. Una producción tan increíble como abrumadora, con sonidos extraños, repleta de beats asombrosos, raps con letras provocativas y malvadas, y sorprendentemente, unos coros extremadamente pegadizos. Y es que gracias a esto último, no hay canción que no deje impacto.

Algunas como «Get Got», «The Fever (¡AYE AYE!)», «I’ve Seen Footage», «Hustle Bones», «System Blower» y «Hacker» son ya clásicos del hip hop experimental. Y es que este disco se conforma de momentos inolvidables, donde cada vez que se oye una canción, un detalle nuevo puede encontrarse y donde cada canción es muy distinta a la anterior. Inteligencia y dedicación son características indiscutiblemente presentes en la realización de cualquier álbum de DG.

Death Grips logra crear y transmitir la imagen del mundo que perciben, y a pesar de que no es un álbum para todos, aquellos que busquen una experiencia hardcore como muy pocas encontraran una forma de liberarse e identificarse con el sentimiento que MC Ride grita en este álbum. Y es que Burnett tiene razón en algo: the Gagas of the world [probably] can’t handle this shit. –José Luis García

Recomendación: Fever (¡AYE AYE!)

3. David Bowie – Blackstar

Bajado el telón de una pluriforme carerra, Bowie puede ser acusado de haber sido un artista demasiado calculador de su public persona; pero Blackstar en su verdadera esencia es más que una despedida antológica, con sonidos y estructuras rítmicas complejas de Rock y Jazz, garantizada a la buena crítica.

Este álbum es un encuentro final con el Misterio estelar, numen de todas las religiones, revelado desde el reflector de la Muerte: la suya, y junto con ella, la de todos los íconos que erigió durante su carrera. Una dimensión ennegrecida y escalofriante llena de pentagramas y espejismos, desde la que Bowie nos declara en su primer verso “In the villa of Ormen (all-men), stands a solitary candle”, para luego declamar que el centro del tenebroso laberinto es nuestra conciencia “at centre of it all, your eyes”. En el momento de encuentro con la Muerte, el profeta ilumina el Universo con una vela, manipula como un alquimista celeste pero infernal revelaciones que giran alrededor de pesados tópicos místicos y metafísicos –Memento Mori, el centro del Universo, la No-existencia, la Esperanza–, y enseña, como señala Aliester Crowley en su Book of the Law que “todo hombre y toda mujer es una estrella”.

Bowie deja una encriptada guía que nos hace temblar; a nosotros, los que zarpamos el mismo camino hacia las estrellas, como el que tomó Major Tom en 1969, sólo para morir también. A momentos con sorna y ternura “Take your Passport and shoes/and your sedatives boo”; en otras soberbio y burlón “Where the fuck did Monday go?/I’m cold to this pig and pug show”, I’m dying to/Push their backs against the grains/And fool them all again and again”; en otros distante y nostálgico “This way or no way/You know I’ll be free/Just like that bluebird/Now, ain’t that just like me?”, pero siempre un paso por delante del mundo; liquidificando completamente las fronteras entre la realidad y el teatro, y entreabriendo la puerta sólo de a poco para mantener el halo de misticismo.

Este álbum está lleno alegorías ocultistas, gnósticas, y abrahámicas. Pero es verdad, Bowie “no puede dárnoslo todo” mientras se va (“I Can’t Give Everything Away”). Prodigando en la carne, reflexiona si la vida mundana no fue más que una aventura descarriada y sobreestimulante, nacida de una insana pero pueril lujuria de participar en el teatro de los hombres. Tal vez todos nos andemos igual, y todos nuestros mares no nos llevan a otro puerto que el de desprendimiento de toda asfixia –del espacio y el tiempo– para renacer en Estrellas Negras que emanen energía eternamente. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: Blackstar

2. Daft Punk – Random Access Memories

Random Access Memories es un proyecto de compromiso musical en el que Daft Punk expone una crítica a la manera como consumimos y se explota la música de hoy en día; como pastillas de dopamina banales, desechables e intercambiables; con el mensaje de “give life back to music”.

Daft Punk trae y hace uso de arreglos orquestales para las piezas de este álbum, con su distintivo sonido futurista de vanguardia; elegante, retro e innovador; y nos hace viajar en ella como si fuese un pasaje sobre la música pop moderna.

“Contact” y “Touch” como amor a la música como arte y posibilidad; “Girgio By Morodor” como épica del espíritu del artista musical; “Get Lucky” como la arquetipal canción hit del verano; y líricamente; en piezas como “Give Life Back to Music” y “Fragments of Tme” como respuesta a un mundo moderno en el que la interacción humana se ha perdido y se recurre a la música para revitalizar y hacernos conectar de nuevo.  –José Luis García

Recomendación: Giorgio By Morodor

1. Kendrick Lamar – To Pimp a Butterfly

“El costo de la libertad es menor que el precio de la represión” escribió el activista de derechos humanos y sociólogo panafricanista W. E. B. Du Bois en «John Brown: A Biography: ‘The Legacy of John Brown'» (1909).

To Pimp a Buterfly comienza con un sample de “Every Nigger Is a Star” de Boris Gardener. La obra explota y trasciende las fronteras de la escena hip-hop. Conceptual, socialmente consciente y políticamente disruptivo; cabe más como una “manifestación afrocultural” que hace temblar a la opresión, y arrastra las conjeturas, traumas, y luchas de personalidades como Nas, Tupac Shakur, Fela Kuti, Martin Luther King y leyendas como la de Rosa Parks; las siente en carne; y expresa en una narrativa vigorosa, controversial y empoderante.

Evoca estilos 90sos al mismo tiempo que modernos. Musicalmente, el álbum es el nivel artístico más alto de Lamar, con una densa combinación compleja de géneros musicales Negros estándar –West Coast hip-hop, rap, soul, funk y jazz–, un sonido old school brutal y una producción impecable. A nivel lírico, explora temas como el pólice brutality, la violencia armada, el resentimiento social y la discriminación racial e institucional; y a nivel íntimo, voluptuosidad, depresión, suicidio, odio y rencor; en medio de un meta-análisis sobre el problema negro:

(I guess my grandmama was warnin’ a boy/She said…/Shit don’t change until you get up and wash yo’ ass, nigga/ Shit don’t change until you get up and wash yo’ ass, nigga) (Talented but still under the neighborhood ruse/You can take your boy out the hood/But you can’t take the hood out the homie) (“Institutionalized”).

Hay un motif central, final, que ensambla esta canción de 80 minutos. Una entrevista imaginaria con Tupac Shakur. Un poema dedicado a su ídolo. “Although the butterfly and caterpillar are completely different, they are one and the same”. El viaje de Kendrick Lamar culmina, celebra, y nos declama la verdadera luz en la oscuridad de la condición negra. –Little Big Blog

Recomendación: Institutionalized

Mención Honorífica:

La Vida Bohème – Trilogía «Nuestra Será La Lucha»

«Nuestra»

Con uno de los mejores álbumes debut de los últimos años, Nuestra introduce a La Vida Boheme y su magia. Un colorido y exuberante sonido con influencias alternativas y folclóricas nos guía por una sensación de festividad y descontrol que esconde la aserción de que “sin una razón real, no se puede vivir”. “¡Esta es nuestra fiesta!” exclama Henry D’Arthenay para comenzar el álbum, recalcando que sin importar las consecuencias “En el fin del mundo/solo, solito, solo/¡Bailare y cantare/con ángeles caídos!”. Es la eterna condición de Venezuela y su gente. “¡Tu tumba por siempre estará cantando acá!”, exclaman para reconocerlo, y luego morir con la frase “¡Si muerde no calla/Sin sangre no hay arte/Nada ni nadie/De nada más!”, cimentando la idea de lo que vendrá en sus futuros álbumes. –José Luis García

Recomendación: Nicaragua

«Será»

El álbum es una radiografía de la cultura venezolana desde Betancourt hasta el Caracazo, que salta hasta el presente; un retrato en blanco y negro de la mejor obra arquitectónica en concreto armado de la 4ta República. –Ricardo A. Chacón

Recomendación: La Piel del Mal

Será es un recorrido impecable y sentido de lo que ha sido Venezuela en lo últimos años, específicamente desde el 2013.  Con una aura que destaca por sonidos orgánicos, guitarras rasgadas, voces de rebeldía y letras ingeniosas de Henry D’Arthenay; llenas de rabia, pasión y reflexión.

Canciones como “Aún” y “Viernes Negro” elevan ritmos y sonidos folclóricos en medio de cantos de protesta, sobre corrupción moral y política en el ideario venezolano presente e histórico. Cada pieza en este álbum es auténtica, limpia y comprometida; una rebeldía tranquila que, aunque profundamente triste, llama a la conciencia, liberación y pasión por la cultura de Venezuela. –Mvita

Recomendación: La Vida Mejor/Ariadna

«La Lucha»

Mi lucha más dura ha sido conmigo mismo, (…) la vida es hermosa, con sus contrariedades” (Pepe Mujica) empieza el álbum; “Si alguna vez sufriste por el milagro del sur/Deseando que su calor diera más luz que sed/¿Cómo negarlo? Tan lejos los años/Aquellos en los que me permitía creer”.

Va por Bassil, Panchito, Génesis, los demás hermanos asesinados durante las protestas de 2017; y el resto de los latinoamericanos borrados por el abismo de la decadencia de su continente. Va también por la afirmación del júbilo en el presente como único acto de rebeldía posible.

En “La Lucha”, La Vida Boheme expande su frontera –de Venezuela en 40 años, a Latinoamérica en un siglo– e integra nuevos elementos estéticos a su sonido; sintetizadores claroscuros, percusiones tropicales, guitarras jaraneras y cuatros solitarios y reflexivos. Musical y líricamente, es el hito de la música latinoamericana de la década y el producto con más potencial de «arte puro» filtrado de los sneakers blancos y las camisas florales.

Como dice Morrisey “every day is like Sunday”; “Domingo”, en su epíteto onírico de la condición latinoamericana, nos deja en una despedida enternecida, a pesar de la sangre derramada y el absurdo criollo, un mensaje de fe y esperanza en la tierra. –Ricardo A. Chacón

«¡DECRETO DE GUERRA A MUERTE A LOS DETRACTORES DEL ROCK LATINOAMERICANO!«. 

Recomendación: El Milagro del Sur